Nos tenemos que fumar la ley antitabaco PDF Print E-mail
Wednesday, 15 October 2008 11:34

Debemos tomar conciencia sobre lo perjudicial que es para nuestra salud, y la de nuestras familias, el tabaco sin control en lugares públicos.

 Uno de los principales temas de discusión actual en el ámbito restaurantero es la llamada “ley antitabaco”, la cual ha generado polémicas de distintos sectores como son: el respeto a los derechos de los no fumadores y a los de los fumadores; los derechos de los empresarios y los de los comensales, entre otros.

 Es cierto que en esta polémica, visiblemente existen diversos intereses: económicos, sociales, culturales y éticos. Sin embargo, la pregunta obligada debería ser: ¿en qué momento la ley perjudica los derechos cívicos del fumador, el cual a su vez, de forma consciente o inconsciente, también afecta directa y visiblemente la salud del no fumador? Desde mi punto de vista, he observado que seguimos siendo un país donde únicamente nos interesa que no se censuren o se perjudiquen nuestras actividades, gustos o costumbres; lo anterior sin importar el daño o beneficio que esto genere, emitiendo un juicio que casi siempre es pronunciado a la ligera, pues no nos informamos ampliamente sobre el tema, sólo reclamamos y exigimos sin bases.

 Por otro lado los restauranteros argumentan que sus ventas disminuyeron hasta en un 40%, en comparación al mes anterior a la imposición de esta ley. Esta declaración tiene un trasfondo verdaderamente alarmante pues si esto es real, estamos ante la situación que los comensales no asisten al establecimiento principalmente a comer sino a fumar. Y resulta paradójico, pues un restaurante debe ser competitivo no por sus ceniceros sino por su calidad en los alimentos y en el servicio que ofrece a sus clientes.

 Sin embargo, como ejemplo opuesto tenemos al de muchos otros restaurantes con altos estándares de calidad que tienen una excelente cocina y un servicio de mesa profesional y a pesar de que a partir del 3 de abril de 2008 también acatan la ley antitabaco, no han disminuido las ventas, ya que sus clientes han sacrificado el deleite del cigarro por el de la mesa, compensándolo con una excelente degustación y por supuesto un servicio de calidad. Finalmente, pienso que debemos tomar conciencia sobre lo perjudicial que es para nuestra salud, y la de nuestras familias, el tabaco sin control en lugares públicos; y si un cigarro en la mano nos da seguridad, los exhorto a cambiarlo por un buen libro.

 

Publicidad