laduree

Hablar de Ladurée es hablar de historia, elegancia y precisión francesa. La icónica maison nacida en París encuentra en Polanco un espacio que combina sofisticación clásica con el ritmo contemporáneo de la ciudad. Entrar es sumergirse en una atmósfera delicada: tonos pastel, detalles dorados y vitrinas perfectamente alineadas que anticipan lo que viene en la mesa.

El nacimiento de un gigante

Fundada en 1862 en París, Ladurée nació como una panadería que, con el tiempo, se transformó en uno de los salones de té más emblemáticos del mundo. Fue a principios del siglo XX cuando la casa perfeccionó el macaron tal como lo conocemos hoy: dos delicadas tapas de merengue de almendra unidas por un relleno cremoso. Desde entonces, la firma se convirtió en sinónimo de refinamiento francés.

Hoy, esa herencia pastelera vive también en la Ciudad de México, donde la elegancia clásica parisina encuentra un espacio en el corazón de Polanco. El interior mantiene la estética que ha definido a la marca: tonos suaves, detalles dorados, vitrinas perfectamente alineadas que anticipan una experiencia precisa y cuidada y una oferta incomparable de repostería francesa.

Pero más allá de su fama en los postres, la propuesta salada también merece atención.

Fotos por Rodrigo Contreras

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Un menú de alto nivel

El tartar de res es un ejercicio de técnica y equilibrio: carne finamente cortada, bien sazonada, fresca y con la acidez justa para resaltar su profundidad. Un plato limpio, preciso y elegante.

La papa laminada con caviar y hueva de salmón juega con la textura. La suavidad de la papa contrasta con el estallido salino del caviar y la untuosidad de la hueva, logrando un bocado sofisticado sin caer en excesos.

La sopa de tomate rostizado con queso de cabra ofrece una versión refinada de un clásico reconfortante. El tomate, concentrado y ligeramente dulce por el rostizado, se equilibra con la cremosidad y el toque ácido del queso, creando una entrada cálida pero ligera.

El Suprême de pollo orgánico con puré de camote y vegetales ahumados au jus de ave confirma la vocación francesa de la cocina. La cocción es precisa, manteniendo la jugosidad del pollo, mientras que el puré de camote aporta dulzor y los vegetales ahumados añaden profundidad. El jugo de ave termina de integrar los sabores con elegancia.

El verdadero ícono: sus postres

Si algo ha hecho de Ladurée un referente mundial son sus postres. La casa es reconocida internacionalmente por sus macarons, pequeños, delicados y perfectamente estructurados, con rellenos que van desde los clásicos como pistache y frambuesa hasta combinaciones más contemporáneas.

Sin embargo, la experiencia dulce va más allá. Tartas brillantes, éclairs impecables y entremets que parecen piezas de alta costura repostera convierten la vitrina en un espectáculo visual. Cada postre mantiene un balance técnico entre textura, dulzor y presentación, respetando la tradición pastelera francesa.

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En conjunto, Ladurée en Polanco ofrece algo más que una comida: propone una pausa elegante, un momento para disfrutar sin prisa y cerrar con uno de los finales dulces más icónicos del mundo. SIguelos en Instagram y cuéntanos tu experiencia en este icónico spot que te transportará a París a través de la comida.

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