Si algo saben hacer los argentinos es preparar la carne asada; no por nada la mayoría de los restaurantes de este país en México son especialistas en cortes. Pero la realidad es que la gastronomía argentina implica mucho más que saber echar la carne al carbón.

América con sabor a Europa

Si bien Argentina no es un país famoso por su conexión con las raíces indígenas que, como en México y gran parte de América Latina, enriquecen profundamente la cultura y la cocina, eso no significa que el país de la plata no tenga nada que ofrecer.

Ñoquis con poro y salsa de provolone. Fotos por Rodrigo Contreras

Gran parte de la identidad gastronómica argentina se formó a partir de las olas migratorias europeas que llegaron al país entre finales del siglo XIX y principios del XX. Italianos y españoles, principalmente, pero también franceses y alemanes, llevaron consigo técnicas, ingredientes y tradiciones culinarias que terminaron mezclándose con los productos locales. El resultado es una cocina profundamente europea en espíritu, pero reinterpretada con ingredientes, proporciones y costumbres propias.

¿Qué se come en Argentina?

Así, aunque la pizza llegó desde Italia, en Argentina tomó una personalidad muy distinta: masas más esponjosas, abundante queso y combinaciones como la clásica fugazza, cargada de cebolla. Lo mismo ocurre con la pasta, que se convirtió en un ritual dominical para muchas familias, o con la milanesa, heredera directa de la tradición italiana y hoy uno de los platillos más cotidianos del país, ya sea sola, con papas o convertida en milanesa napolitana, cubierta de salsa de tomate y queso.

Milanesa de ternera

Incluso preparaciones sencillas como el choripán —pan, chorizo y chimichurri— reflejan esa mezcla entre tradición europea y cultura local, especialmente la del asado, que funciona casi como una ceremonia social. En la mesa argentina también aparecen con frecuencia empanadas, locro en fechas patrias, provoleta a la parrilla y una fuerte tradición de panadería y repostería heredada de Europa.

En el mundo del vino, Argentina también se ha consolidado como una potencia. Regiones como Mendoza han convertido al malbec en su carta de presentación internacional, logrando vinos de gran personalidad que hoy se encuentran entre los más reconocidos del mundo.

Argentina en la mesa mexicana

En México, la presencia de la gastronomía argentina ha crecido sobre todo alrededor de la cultura del asado y los cortes a la parrilla, que encontraron un terreno natural en un país que también celebra la carne y la convivencia alrededor del fuego. Sin embargo, con el tiempo también se han abierto paso otros clásicos: las empanadas, el choripán, las milanesas e incluso las pizzas al estilo argentino comienzan a aparecer cada vez con mayor frecuencia.

Mejillones y almejas con guanciale en salsa de azafrán

Más allá del estereotipo del steakhouse, lo interesante es cómo estos sabores han logrado dialogar con el paladar mexicano. La intensidad del chimichurri, la contundencia de las masas y la calidad de la carne encuentran un público receptivo que poco a poco descubre que la cocina argentina es, en realidad, mucho más amplia que el asado que la hizo famosa.

Viamonte: alta cocina argentina

Luchando contra ese estereotipo del asado como único representante de la cocina argentina se encuentra Viamonte, un pequeño pero acogedor restaurante en la colonia Juárez con un menú breve, pero lleno de sabor, inspirado en la cocina argentina contemporánea.

Aquí se preparan manjares inesperados con técnicas europeas, pero espíritu matero, como el paté con gelatina de moscatel, que sorprende por el juego de sabores y texturas al contrastar lo cremoso y salado del paté con la gelatina dulce elaborada con vino. Otro ejemplo son los mejillones y almejas con guanciale en salsa de azafrán, un plato que deja ver claramente la influencia europea aplicada a ingredientes del mar.

Paté con gelatina de moscatel

De plato fuerte, claro que puedes optar por un buen ojo de bife, pero en lo personal vale la pena variar y probar algo diferente, como los ñoquis con poro y salsa de provolone para quienes buscan algo más atrevido, o la clásica milanesa de ternera para quienes prefieren un sabor más tradicional.

Para terminar, los postres rinden homenaje a la tradición dulcera argentina, con clásicos como la chocotorta o propuestas más creativas como el helado de búfala con fernet y cola.

En un panorama donde la cocina argentina suele reducirse a cortes y parrillas, Viamonte demuestra que hay mucho más por descubrir: técnica, tradición europea reinterpretada y sabores que van mucho más allá del asado. Si quieres conocer otra cara de esta gastronomía, vale la pena darse una vuelta por este rincón de la colonia Juárez y dejarse sorprender por su propuesta. Y para enterarte de sus novedades, platillos de temporada y próximos eventos, no olvides seguirlos en Instagram.

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