Velas escamadas, el oficio que resiste en Valtierrilla

Isis Malherbe
Isis Malherbe
Mercadóloga y periodista de estilo de vida, gastronomía, sociales y moda. Uno de mis grandes sueños es recorrer toda Europa con mi mochila al hombro, entrevistando a nuevos talentos de distintos ámbitos.

Valtierrilla, Guanajuato, también se descubre a través de sus oficios. Más allá de sus calles y sus templos, hay una parte de este destino que se entiende mejor al acercarse a las manos que siguen trabajando como antes, con paciencia, conocimiento y respeto por la tradición. Entre esos encuentros, uno de los más memorables es el de las velas escamadas, una artesanía que no solo destaca por su belleza, sino por todo lo que representa para la memoria y la identidad de la región.

Durante este recorrido visitamos el taller VEDESA, en la comunidad de Valtierrilla, un espacio donde todavía se conserva una de las expresiones artesanales más representativas de Salamanca. Entrar ahí es asomarse a un trabajo minucioso, hecho con calma, donde cada pieza refleja horas de dedicación. Hablar de velas escamadas es hablar de una técnica delicada de trabajo en cera, reconocible por sus capas finas y por la ornamentación detallada que convierte cada vela en una verdadera pieza artesanal.

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La llamada cera escamada tiene un acabado que recuerda a la filigrana. No se trata solo de una vela decorativa, sino de un objeto que resume paciencia, oficio y tradición. Al frente de VEDESA está Ramón Ramírez López, artesano y fundador del taller, quien ha dado continuidad a este legado con una amplia variedad de velas de distintos tamaños, colores y aromas. El lugar, además de ser muy atractivo visualmente, tiene un peso importante dentro de la artesanía mexicana.

La historia del taller hace que la visita cobre todavía más sentido. VEDESA pertenece a una familia con cinco generaciones dedicadas al oficio cerero, y la tradición, de acuerdo con el propio artesano, se remonta a 1874. Saber esto cambia por completo la experiencia, porque uno entiende que no está frente a un taller, sino ante una historia familiar que ha logrado mantenerse viva con el paso del tiempo. Cada vela terminada habla de ese proceso que no puede hacerse con prisa, porque detrás de cada detalle hay técnica, y una forma de trabajo que se ha heredado de generación en generación.

Dentro de las piezas que elaboran en VEDESA también hay diseños específicos, como el modelo Banderilla, que se trabaja en distintos tamaños. Esto deja ver que el taller no solo produce velas tradicionales, sino que también desarrolla piezas por diseño, con variedad en sus formatos y detalle

En tiempos donde casi todo parece salir de una línea de producción, visitar un espacio así recuerda el valor de lo hecho a mano. Aquí la cera sigue teniendo un vínculo con las tradiciones religiosas, las fiestas populares y las celebraciones, pero también con la necesidad de conservar un oficio que forma parte de la identidad local. Ramón Ramírez, además, no solo produce estas piezas: también comparte su conocimiento en talleres, ayudando a que esta artesanía no se pierda.

Al final, lo más bonito fue que no solo vimos cómo se hacen estas velas, también tuvimos la oportunidad de hacer la nuestra. Con la guía del experto, fuimos siguiendo cada paso y entendiendo, en serio, todo lo que hay detrás de una pieza hecha a mano. Fue de esos momentos que se disfrutan mucho más porque te hacen parar, observar y darle otro valor al trabajo artesanal.

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