Año del caballo: la gastronomía oriental de la actualidad

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Comida asiatica, Ling Ling

Cada año, entre enero y febrero, se celebra el Año Nuevo chino, marcado por uno de los 12 animales del zodiaco chino. Este 2026 corresponde al año del caballo, un animal asociado con la libertad, la vitalidad y el movimiento constante. Dentro de esta tradición, el caballo simboliza la capacidad de avanzar, explorar y reinventarse sin perder el rumbo.

Curiosamente, esa misma energía parece describir el momento que vive hoy la gastronomía asiática en el mundo.

Asia en la casa

Durante décadas, muchas cocinas asiáticas fuera de su país de origen se simplificaron a un puñado de platillos populares adaptados al gusto local. Sin embargo, en los últimos años ha comenzado una nueva etapa en la que chefs, restauranteros e investigadores culinarios han decidido mirar hacia atrás para avanzar hacia adelante: redescubrir técnicas tradicionales, ingredientes regionales y métodos ancestrales para reinterpretarlos con sensibilidad contemporánea.

Tiradito de Kampachi. Foto por Rodrigo Contreras

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Como el caballo que no se queda quieto, la cocina asiática actual está en constante desplazamiento. Restaurantes en ciudades como Shanghái, Hong Kong, Nueva York o Ciudad de México exploran nuevas formas de presentar clásicos como los dumplings, el pato laqueado o los noodles hechos a mano, al mismo tiempo que rescatan sabores menos conocidos de regiones como Sichuan, Yunnan o Guangdong.

Esta nueva ola no busca romper con la tradición, sino cabalgar junto a ella. Técnicas milenarias como la fermentación, el uso del wok a fuego intenso o el equilibrio entre lo dulce, lo ácido, lo salado, lo amargo y el umami siguen siendo el corazón de muchas cocinas asiáticas. La diferencia es que hoy conviven con presentaciones más contemporáneas, ingredientes locales y una narrativa culinaria que dialoga con el mundo.

“Chinadas” y suchi

En México, la comida china no es algo desconocido. De hecho, se trata de una de las cocinas extranjeras más populares del país, tanto que en lugares como Mexicali se ha integrado profundamente en la identidad gastronómica local gracias a la histórica migración china.

Algo similar ocurre con la cocina japonesa en Sinaloa, cuya influencia ha dado origen al popular “suchi”: una versión mexicanizada del sushi que incorpora ingredientes como carne asada, chiles o salsas picantes.

Rollo Ling Ling picante. Foto por Rodrigo Contreras

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La Ciudad de México no es la excepción. En la ciudad existe un sinfín de restaurantes donde se sirven las clásicas “chinadas”, esos platillos que muchos crecimos creyendo que representaban fielmente la gastronomía china, pero que en realidad son solo una pequeña parte —y muchas veces una adaptación— de una tradición culinaria muchísimo más amplia.

Chop suey, costillitas, rollos primavera o pollo a la naranja son algunos de esos clásicos que nunca fallan cuando se nos antoja “comida china”. Sin embargo, en el país del dragón rojo la diversidad culinaria es mucho mayor y está profundamente marcada por regiones, técnicas y productos locales.

Con ingredientes como frijol negro fermentado, jengibre fresco, brotes de bambú o aceite de chile, la gastronomía china —y asiática en general— es mucho más vasta y compleja de lo que solemos imaginar. Afortunadamente, esa idea simplificada de las “chinadas” como representación total de estas cocinas poco a poco va quedando atrás, permitiendo la llegada de ingredientes, técnicas y conceptos más cercanos a sus raíces.

Ling Ling: Asia en las alturas

Uno de los ejemplos más visibles de esta nueva etapa para la gastronomía asiática en México es Ling Ling, un espectacular restaurante ubicado en el piso 56 del The Ritz‑Carlton Mexico City, en la colonia Cuauhtémoc, donde, además de degustar deliciosos platillos orientales, puedes disfrutar de una impresionante vista de la ciudad y el bosque de Chapultepec desde las alturas.

Costilla ahumada glaseada con té de jazmín. Foto por Rodrigo Contreras

Su propuesta no se limita a una sola tradición culinaria, sino que presenta una interpretación contemporánea de distintas cocinas asiáticas en un ambiente sofisticado que combina gastronomía, diseño y una de las vistas más impresionantes de la ciudad.

Las gyozas de wagyu con trufa son un excelente punto de partida. Desde el primer bocado sorprenden por su perfil umami envolvente, primero marcado por el aroma de la trufa, que después se desvanece para dar paso a la jugosa y perfectamente sazonada carne del interior.

Otro imperdible es el tiradito de kampachi, que destaca por su frescura y por ese ligero toque de chile que lo vuelve familiar al paladar mexicano.

Coctelería en Ling Ling. Foto por Rodrigo Contreras

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Por supuesto, los rollos también forman parte de la experiencia, con combinaciones creativas como langostino tempurizado con alioli de alcaparras o anguila con aguacate y trufa. Y como plato fuerte, la costilla ahumada y glaseada con té de jazmín es un must que combina el perfume floral del té con técnicas de cocción más cercanas a la tradición occidental, logrando una textura suave y profunda en sabor.

En cuanto a la coctelería, el restaurante tampoco se queda atrás, con una carta que va desde elegantes cócteles con mezcal o ginebra hasta opciones más ligeras que acompañan bien la propuesta gastronómica.

Al final, más que intentar representar toda la complejidad de Asia en un solo menú, Ling Ling logra algo más interesante: ofrecer una puerta de entrada a sus sabores desde una perspectiva contemporánea que, como el caballo, se mantiene en constante movimiento. Síguelo en Instagram para enamorarte de sus propuesta y reserva tu visita para una experiencia inolvidable

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