La comida japonesa en México ha encontrado, desde hace años, un lugar cada vez más sólido en la mesa y en el gusto de quienes buscan sabores limpios y técnicos. Lo que antes se limitaba a algunos espacios, hoy se ha expandido con una oferta mucho más amplia, donde existen propuestas tradicionales, barras de sushi, izakayas y restaurantes. Uno de esos lugares es Tonchin, un restaurante con una propuesta que va más allá de servir platillos: busca ofrecer una comida que realmente se asemeja a Japón, tanto en su sazón, ingredientes y platos.

La historia de Tonchin comenzó en Tokio en 1992, fue creada por los hermanos Katsuhiro y Motohiro Sugeno, con el tiempo fue creciendo y su propuesta llegó a otras ciudades como a Los Ángeles y Nueva York, donde han logrado consolidarse. Además en Nueva York han recibido un Bib Gourmand de la Guía Michelin, un reconocimiento que habla de su calidad y de una propuesta culinaria.
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Una visión que mantiene viva su esencia
Con el paso de los años, Anan Sugeno ha sido una pieza clave para llevar la tradición familiar más lejos y abrir camino a nuevas etapas para Tonchin. A 33 años del nacimiento de esta propuesta, la intención se mantiene firme: crear platillos con identidad propia y generar un vínculo con las personas por medio de la comida. Su lema es, “Japanese soul food”, una idea que habla de una cocina pensada no solo para alimentar el cuerpo, sino también para reconfortar el alma y el espíritu.

La cocina de Tonchin parte de un elemento clave, el ramen hecho con cuidado. Cada tazón se prepara con fideos elaborados todos los días y con caldos de cocción lenta en umami, que retoman métodos tradicionales. Aunque su propuesta conserva una base claramente japonesa.



Se nota que hay un trabajo muy cuidadoso detrás de cada preparación. El equipo está bien entrenado y cada platillo sigue un proceso de revisión puntual, acompañado de cerca por el equipo japonés, para mantener la consistencia y el nivel de calidad en cada bowl. En nuestra visita probamos edamames con pesto, una propuesta distinta y muy bien resuelta; también champiñones con salsa kimchi, gyozas, buns y un bun de cerdo con teriyaki. Sin embargo, el que más destacó fue el spicy ramen, gracias a su gran combinación de textura, intensidad y sabor.
Diseño minimalista pero acogedor
Su diseño combina líneas sencillas con elementos orgánicos que ayudan a mostrar ese equilibrio entre tradición y presente. Este tipo de interiorismo ha ganado fuerza en muchas ciudades del mundo por su estilo sereno, funcional y con carácter. Materiales como la madera, la piedra y el mosaico tienen un papel importante, ya que aportan elegancia y al mismo tiempo crean una atmósfera natural y acogedora.

La selección de colores es clave para reforzar la identidad del espacio. Se eligieron tonos neutros y terrosos, como beige y marrón, que aportan calidez y equilibrio al ambiente. A esto se suman acentos en rojo y azul, que rompen con la sobriedad del conjunto y le dan al restaurante un aire más dinámico y actual.
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Tonchin, cuyo significado es “lugar de encuentro”, lleva esa idea al centro de su nueva apertura en Ciudad de México. Más que ser solo un restaurante, busca convertirse en un punto de conexión donde la cocina acerque personas, cruce fronteras culturales y cree momentos compartidos alrededor del sabor.
Al final, Tonchin es de esos lugares a los que uno va por curiosidad y termina recordando por lo bien que se come y por lo a gusto que se siente estar ahí. Un lugar ideal para regresar con calma, pedir varios platos al centro y disfrutar la cocina japonesa.

Dirección: Av. Paseo de la Reforma 380, local Planta Baja, Juárez, Cuauhtémoc, Ciudad de México.
