Para que los destilados sean reconocidos en todo el mundo, es necesario tener en cuenta la complejidad y la riqueza de los sabores, así como la calidad. El mezcal cumple con todos los requisitos para colocarse a nivel de whisky y coñac.

Si comparamos el mezcal con los famosos destilados de Francia y Escocia, podemos encontrar que el destilado mexicano tiene la misma o más complejidad en aromas y sabores derivados del área donde se produce, la materia prima utilizada y el método de producción.

El mezcal no está hecho solo de una sola materia prima, como en el caso del whisky que usa cebada y coñac que usa tres tipos de uvas, se pueden usar más de 40 especies de maguey, cada una con un sabor característico.

Pero una de las cosas más importantes es que el mezcal tiene la Denominación de Origen más significativa del mundo. Los estados que lo producen según las reglas para su elaboración son Oaxaca, Durango, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, San Luis Potosí, Puebla, Tamaulipas y Zacatecas. Morelos y el Estado de México están en proceso legal para integrarse. Cubriendo así un área de 500 mil kilómetros cuadrados y superando con mucho las regiones de sus homólogos europeos.

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El mezcal se ha convertido en uno de los productos más icónicos de México, por su calidad artesanal y su variedad de presentaciones. Detrás de esta bebida que muchos toman con sal de gusano y rebanadas de naranja, hay historias fascinantes que lo acompañan.

El mezcal Cómplice fue inspirado en el carácter de sus creadores, en la búsqueda de un toque distintivo, propio de un agave noble que ha alcanzado la cúspide de su madurez en el momento exacto. Detrás de su sabor, de sus reconocimientos y del diseño de su etiqueta, hay una gran historia.

Cuenta  la leyenda que en Oaxaca había un maestro mezcalero legendario que podía capturar la esencia de una persona en las gotas del mezcal, y que había un hombre decidido a encontrarlo. En su búsqueda, el hombre llegó al Cerro de nueve puntas, en San Dionisio Ocotepec, donde una hermosa mujer vestida de blanco le propuso llevarlo con el maestro, sólo si se atrevía a seguirla. Atravesaron un campo de agaves silvestres, con espinas que se hacían cada vez más grandes y el camino se complicaba, y fue cuando el hombre se dio cuenta de que seguía a la Matlazihua, un espectro que seduce a los hombres y los lleva a su perdición.

A pesar de todo, la siguió hasta llegar a un yermo, donde la mujer se desvaneció y en su lugar apareció una figura en el umbral de una casa: era el maestro mezcalero. El maestro le reveló sus secretos y así nació una complicidad mutua: cada vez que uno de los descendientes del hombre encontrara al maestro, éste le enseñaría a capturar la esencia de una persona en el mezcal a cambio de mantener el secreto en familia.

Cómplice de Amor, el primer Mezcal Cómplice reposado en barricas de roble blanco americano de tostado medio durante seis largos meses, es el mezcal ideal para seducir al paladar fino y delicado.

Su suave textura, obtenida por la incorporación de elementos que los cómplices fundadores reconocían como símbolos de amor hacia una bella mujer, acaricia el paladar, generando una sensación de un mezcal suave pero robusto con la intensidad necesaria para sentirse poseído por esta bebida.

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Mezcal Cómplice de Éxito ha permanecido por más de un año en barricas de roble blanco americano de tostado medio a la temperatura y humedad perfecta para lograr un sabor inigualable.

Su gusto intenso y profundo a madera se identifican con las experiencias de aquellos que han vivido momentos inolvidables, llenos de dicha y satisfacción. Las notas que brinda este mezcal, de cuerpo robusto, intenso y dulce, provocan un regusto largo que persiste en el paladar.

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