Se viene el 10 de mayo, o lo que es lo mismo: el Día de las Madres. Porque, si alguien merece que se le festeje, es nuestra mamita chula. No solo porque nos dio la vida, sino porque nos enseñó a vivirla.

A veces con mano dura, otras con una ternura incalculable, pero mamá siempre ha hecho lo que cree que es mejor para nosotros. E independientemente de si lo es o no, el esfuerzo se agradece. Por eso, y por mil razones más, vale la pena celebrarla.

Mamá en la cocina

En México hay territorios bien definidos, y uno de ellos, históricamente, ha sido la cocina. Ese espacio donde pasan cosas mágicas, donde el tiempo se mide en “tantito más” o “ya casi está”, y donde muchas veces mamá ha sido la jefa indiscutible.

No importa si era una cocina enorme o apenas un rinconcito con lo básico: ahí estaba ella resolviendo comidas completas como si nada, dándole de comer a toda la familia sin hacerlo parecer complicado. Y aunque hoy muchas dinámicas han cambiado, para muchos ese recuerdo sigue intacto: mamá moviendo la cuchara, probando la salsa y diciendo “le falta sal” sin siquiera medir.

Foto por Rodrigo Contreras

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Recetas que pasan de mano en mano

También está ese otro lado que no siempre vemos: el de las recetas que no vienen en libros, sino en la memoria. Platillos que se aprenden viendo, ayudando o simplemente estando ahí.

Porque sí, a muchos de los que hoy amamos comer —y hablar de comida— nos viene de casa. De esas tardes oliendo a guiso, de esas sobremesas largas, de ese “prueba esto” que terminó marcándose más de lo que pensamos.

Y aunque luego uno intente replicar el platillo, nunca sabe igual. No porque falte técnica, sino porque hay algo de mamá que simplemente no se puede copiar.

Cortesía de Villa Casona

Este 10 de mayo, que cocine alguien más

Justo por eso, este Día de las Madres también se vale cambiar un poco la dinámica. Que mamá no se preocupe por el súper, ni por la estufa, ni por si ya se coció el arroz. Que ahora le toque sentarse, pedir y disfrutar.

Un gran plan para lograrlo es lanzarse a Villa Casona, un lugar que entiende bien esa idea de cocina con sabor a casa, pero llevada a otro nivel. Su propuesta mezcla lo tradicional con un toque contemporáneo, respetando esos sabores que nos recuerdan a lo que crecimos comiendo, pero con una ejecución más pulida.

Cortesía de Villa Casona

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Para este 10 de mayo, contarán con un menú especial pensado justo para celebrar como se debe: buena comida, ambiente cálido y esa sensación de estar en un lugar que, sin ser tu casa, se siente cercano. Además, trabajan con ingredientes nacionales y mantienen una propuesta accesible, lo que hace que la experiencia sea completa sin volverse complicada.

El menú consta de 4 tiempos, empezando por un dúo de sopecitos de chicharrón prensado y arrachera, seguido de una crema de elote tatemado o una ensalada de betabel rostizado. Como plato fuerte puedes elegir entre un rib eye en costra de chiles secos con su toque picosito, pechuga de pollo rellena con espinaca y requesón en salsa de poblano o filete de salmón en adobo de chipotle con miel. Y como el postre no puede faltar, puedes elegir entre cheesecake de guayaba o pan de elote.

Así que ya sabes: arma el plan con tiempo, haz tu reservación y evita las filas de último momento. Y si quieres ir viendo qué se te antoja o enterarte de más detalles, date una vuelta por su Instagram. Este 10 de mayo, el mejor regalo también puede ser dejar que mamá simplemente se siente… y disfrute.

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