En la costa del Pacífico, donde la luz se vuelve más dorada al final del día y el ritmo parece acompasarse con el vaivén del mar, la cocina encuentra una forma distinta de expresarse. Cerca de Punta Mita, en Vallarta, Hoja Santa y Zicatela —dos espacios del chef Héctor Leyva— proponen una lectura contemporánea de la gastronomía mexicana desde un mismo origen, pero con dos energías claramente definidas.
Originario de Oaxaca, tierra profundamente marcada por una de las tradiciones culinarias más ricas y diversas de México, Héctor Leyva encontró en la cocina un lenguaje propio desde muy joven. Su curiosidad —constante, casi intuitiva— lo llevó a recorrer las distintas capas de la gastronomía mexicana: desde las raíces prehispánicas hasta las influencias contemporáneas que hoy redefinen su identidad. Esa exploración se traduce en una cocina que no solo entiende el pasado, sino que dialoga con él desde el presente.
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Hoja Santa se descubre con una calma casi introspectiva. El entorno y los atardeceres acompañan cada experiencia, dejando que la atención se centre en el plato y en los matices que lo construyen. Aquí, bajo la guía del chef Leyva, cada preparación rinde homenaje a la herencia culinaria mexicana, partiendo de una técnica elemental y profundamente expresiva: el fuego. El uso del carbón y la leña se convierte en protagonista, transformando pescados frescos, ostiones y cortes seleccionados en platos llenos de carácter, donde el sabor se construye desde lo esencial.

Los ingredientes dialogan entre sí con naturalidad, respetando su origen mientras se integran en composiciones que se sienten armónicas y bien contenidas. En Hoja Santa, lo tradicional se reinterpreta con sensibilidad, dando lugar a una experiencia que puede sentirse íntima en una cena personal, pero igualmente memorable en encuentros más amplios, desde una velada especial hasta una reunión cuidadosamente curada.
Zicatela, en contraste, se abre con otra energía. Más cercano al pulso del mar, más suelto, más inmediato. Es un espacio que celebra el placer de comer y beber bien sin rigidez, donde la experiencia se construye desde lo compartido: una cerveza fría frente al mar, una mesa entre amigos, una copa de vino que se alarga sin prisa. La cocina se expresa desde lo casual y lo reconfortante, con una ejecución cuidada que privilegia ingredientes de la más alta calidad: pesca local, mariscos frescos, vegetales que conservan su carácter.

Hay una honestidad clara en su propuesta. Los sabores son abiertos, generosos, pensados para disfrutarse en el momento. El bar, por su parte, se convierte en un punto de encuentro natural en Punta Mita: una selección curada de mezcales, tequilas, cervezas mexicanas, vinos y coctelería artesanal que aporta profundidad y carácter a la experiencia. En este espacio, desarrollado junto a la chef Magdalena Juárez, se percibe una conexión directa con el espíritu del sur del Pacífico mexicano, reinterpretado con una mirada contemporánea en la Riviera Nayarit.

Entre ambos restaurantes se construye un diálogo que cobra aún más sentido frente al mar. Hoja Santa invita a detenerse, a observar; Zicatela a abrirse, a disfrutar desde lo inmediato. Uno se vive hacia adentro, el otro hacia afuera. Y sin embargo, los dos parten de la misma raíz: una interpretación honesta y actual de la cocina mexicana.
En Vallarta, donde el paisaje invita constantemente a desconectar, estos espacios ofrecen algo más que una propuesta gastronómica. Son dos maneras de habitar el momento, de relacionarse con el entorno, de entender el sabor desde distintas perspectivas. En ese equilibrio entre lo íntimo y lo expansivo, es donde la cocina de Héctor Leyva encuentra su verdadera fuerza: en la capacidad de adaptarse al lugar, de dialogar con el mar y de transformar cada comida en una experiencia que permanece, mucho después de haber dejado la mesa.

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