Local 777: cocina sustentable con raíz mexicana

Isis Malherbe
Isis Malherbe
Mercadóloga y periodista de estilo de vida, gastronomía, sociales y moda. Uno de mis grandes sueños es recorrer toda Europa con mi mochila al hombro, entrevistando a nuevos talentos de distintos ámbitos.

Desde que abrió sus puertas, Local 777 se ha posicionado como un espacio gastronómico que une cocina al fuego, ingredientes mexicanos de temporada y una operación pensada con criterios ambientales bien definidos. El proyecto surge como un grill verde, una idea que lleva la cocina a las brasas hacia un terreno más consciente. En esta propuesta, el centro está en el ingrediente: productos de temporada, en su mayoría nacionales, seleccionados a partir de una relación cercana con pequeños productores y proveedores mexicanos.

El equipo trabaja en conjunto para construir un concepto de grill verde que da espacio tanto a vegetales, raíces y hongos, como a distintas proteínas animales.La idea parte de un balance cuidado entre producto vegetal y proteína. Cada plato está pensado para respetar la temporalidad de los ingredientes y destacar sus cualidades naturales. A través de técnicas de fuego, el menú busca acentuar sabores, texturas y aromas, dejando el sabor de cada elemento.

Erick García da forma a la cocina de Local 777

Al frente está el chef Erick García, cocinero con trayectoria en proyectos como Bajamia, Don Chui y Muelle 10. A esa experiencia se suma su papel actual como embajador de Pesca con Futuro, una iniciativa ligada al consumo responsable. En este espacio, García desarrolla una propuesta enfocada en la temporalidad, el abastecimiento local y la cocina a las brasas. Su trabajo sigue una ruta clara: respetar el producto, usar el fuego como parte esencial de la cocina y mantener congruencia entre lo que se comunica

Menú de temporada 

La propuesta está pensada principalmente para la comida y la cena, con preparaciones donde el grill no sólo cocina, también da un sello muy claro a cada plato. Dentro de la carta destacan los Tacos de Chorizo, los Vegetales Tatemados al Grill, el Hummus con Cordero, el Pollo estilo Michoacán y el Pescado al Grill. Se trata de una selección que deja ver el balance que busca el restaurante entre vegetales, raíces, proteínas y brasas, siempre con una ejecución cuidada y un respeto evidente por el ingrediente.

Más que construir una carta fija, a lo largo del año, el equipo incorpora productos de estación para dar nuevos matices al menú y mantenerlo en movimiento. Esa lógica también aparece en los postres. Durante la temporada de mango, por ejemplo, el restaurante desarrolla una preparación donde esta fruta ocupa el centro del plato, aprovechando su dulzor y frescura. Además, la carta no permanece estática. La cocina va conforme la temporada y se adapta a los ingredientes disponibles en cada momento del año. 

Así, algunos platos y postres cambian según el calendario agrícola, aportando variaciones que mantienen fresca la propuesta. Uno de los mejores ejemplos aparece en la temporada de mango, cuando el restaurante suma un postre donde esta fruta toma protagonismo. Después, conforme avanzan los meses, otras frutas ocupan su lugar y continúan esa relación cercana con la temporalidad.

La sustentabilidad es una práctica de operación diaria en el restaurante. Cada decisión, desde el abastecimiento hasta el diseño del espacio, responde a una forma de trabajo más consciente y responsable.Parte de esa visión comienza con la elección de insumos provenientes de pequeños productores locales, una medida que fortalece las cadenas cercanas y da valor al origen de cada ingrediente. A esto se suma la eliminación total de botellas de plástico PET, sustituida por sistemas de filtrado de agua que reducen de forma importante el uso de desechables.

El manejo de recursos también forma parte de esta lógica. El restaurante cuenta con un sistema de captación de agua pluvial para uso en sanitarios, mientras que en cocina se reutiliza cerca del 90 % de la merma generada. Con ello, el equipo busca aprovechar mejor cada producto y reducir desperdicios de manera constante. Esa misma línea se refleja en el mobiliario y la infraestructura. Local 777 incorpora materiales reciclados, madera certificada FSC y sillas fabricadas con polipropileno 100 % reciclado y reciclable. Además, la cocina opera con sistemas de bajo consumo energético, iluminación LED y un filtro de humo de alta eficiencia en el área de grill.

El proyecto se completa con una propuesta de paisajismo que integra vegetación al espacio arquitectónico, creando un entorno donde diseño, funcionalidad y responsabilidad ambiental conviven de forma natural.

Vegetación y cocina de temporada

El restaurante cuenta con una cocina centrada en el fuego dentro de un espacio abierto, rodeado de vegetación y pensado para sentirse cómodo, cercano y relajado. Su arquitectura ayuda a crear esa sensación de pausa en medio del ritmo acelerado. Entre áreas verdes, luz natural y una distribución que favorece la convivencia, el lugar funciona tanto para una comida de trabajo como para una reunión entre amigos. 

En el centro de esa propuesta están el producto mexicano, la temporalidad y las técnicas al fuego. Cada elemento del menú responde a una lógica clara: trabajar con ingredientes en su mejor momento y darles una salida que respete su origen y su sabor. A esto se suma una operación sustentable que forma parte real del proyecto y se refleja en distintas decisiones del día a día.

Otro punto importante de Local 777 es su interés por acercar al comensal al origen de lo que consume. La idea no es solo sentarse a comer, sino también entender qué hay detrás de cada plato y cada bebida. De dónde viene un ingrediente, en qué temporada se encuentra, quién lo produce y qué proceso sigue antes de llegar a la mesa son preguntas que aquí forman parte de la propuesta.

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