Monte Xanic celebró una nueva edición de Mujeres Excepcionales, un encuentro que convocó a mujeres de distintos ámbitos como el arte, la comunicación, la creación y la sommelerie. La iniciativa puso en el centro a voces que, desde su trabajo, están aportando nuevas miradas al mundo del vino y a la manera en que este se relaciona hoy con la cultura en México.
En su primer encuentro “Mujeres Excepcionales: relatos que hacen historia”, Monte Xanic reunió a mujeres del vino, el arte, la literatura y la comunicación para reconocer trayectorias que hoy están dando nuevas lecturas a la cultura del vino en México. La intención no fue solamente rendir homenaje, sino también abrir una conversación sobre las voces femeninas que hoy están marcando el rumbo en distintos ámbitos.
Un encuentro que fue más allá del vino
La propuesta de Monte Xanic partió de una idea sencilla, pero importante: el vino no solo se entiende desde la técnica o desde lo que pasa en una copa. También importa quién lo cuenta, quién lo interpreta y quién ayuda a conectarlo con la vida cultural del país. Por eso, esta iniciativa se pensó como un espacio para reconocer historias de liderazgo, sensibilidad y trabajo constante.
Con casi cuatro décadas de historia en el Valle de Guadalupe, la casa vinícola llevó al centro del encuentro una filosofía basada en la baja intervención, la sustentabilidad y la búsqueda permanente de calidad. Durante la bienvenida, Aletia Salas, directora de Comunicación y Mercadotecnia de la bodega, resumió el espíritu del evento al recordar que lo excepcional se construye todos los días, con constancia y visión.

Mujeres de distintas disciplinas
Uno de los puntos más interesantes del evento fue que no se limitó a reunir solamente a especialistas del vino. Monte Xanic apostó por una selección de mujeres provenientes de distintos campos, con la idea de mostrar que esta conversación también se nutre del arte, la escritura, el cine, el diseño y la comunicación.
Entre las invitadas estuvieron la fotógrafa Yvonne Venegas, cuya obra ha construido una mirada propia dentro de la fotografía contemporánea; la escritora Alma Delia Murillo, una voz reconocida por su sensibilidad y por la forma en que aborda las emociones, la identidad y la experiencia femenina; y la artista visual Mónica Loya, quien también formó parte de esta selección de creadoras que hoy amplían la conversación cultural desde su trabajo.
Lee después: Uvas clásicas: Chardonnay, la que aprendió todos los idiomas
A ellas se sumaron Alejandra Márquez Abella, directora de cine con una trayectoria sólida dentro del cine mexicano; Concepción Orvañanos, diseñadora textil que ha trabajado con técnicas tradicionales mexicanas desde una mirada actual; y Andrea Castro, socia de Zimat Consultores, ligada a temas de reputación institucional, responsabilidad social y asuntos públicos. La presencia de perfiles tan distintos ayudó a que el encuentro tuviera una lectura más amplia y más rica.
Seis vinos, seis sommeliers
La parte central de la jornada fue una cata de seis etiquetas de Monte Xanic: MX Chenin Colombard, MX Sauvignon Blanc Viña Kristel, MX Chardonnay, O.N Chardonnay, MX Rosé y Gran Ricardo Sauvignon Blanc Reserva. La degustación fue guiada por seis sommeliers que, además de compartir su conocimiento, aportaron su propia manera de entender el vino.



Joanna Vallejo y una nueva forma de acercar el vino
La primera en participar fue Joanna Vallejo, presentada como parte de una nueva generación del vino en México. Además de ser presidenta y fundadora de la Asociación de Mujeres en el Vino, su participación dejó ver una postura muy clara: acercar el vino a nuevas audiencias sin hacerlo inaccesible ni distante. Ella fue la encargada de guiar la degustación de MX Chenin Colombard.

Blanca Bretón y una trayectoria consolidada

Después vino Blanca Bretón, quien condujo la degustación de MX Sauvignon Blanc Viña Kristel. Es sommelier certificada desde 2014 por la Asociación de Sommeliers Mexicanos y ha sido reconocida durante tres años seguidos entre las 25 líderes del vino en México. Su presencia aportó experiencia y una visión muy sólida del discurso especializado alrededor del vino.
Laura Santander y la fuerza de nombrar lo que se quiere

La siguiente participación fue la de Laura Santander, encargada de presentar MX Chardonnay. Certificada por The Court of Master Sommeliers y reconocida por su trabajo en el mundo sensorial, Laura sumó uno de los momentos más cercanos del encuentro al invitar a las asistentes a ponerle nombre a los proyectos que desean construir. Fue una intervención que conectó el vino con algo mucho más personal.
Arisbeth Araujo y la importancia de comunicar bien

Con O.N Chardonnay, tomó la palabra Arisbeth Araujo, quien ha construido un perfil que une el periodismo gastronómico con la sommeliere. Con más de 18 años de trayectoria y el reconocimiento como Sommelier del Año 2024 por la Guía México Gastronómico, su presencia recordó algo clave: el vino también necesita personas capaces de explicarlo de forma clara y cercana para que llegue a más públicos.
Romina Argüelles y Sandra Fernández cerraron la cata


La quinta participación estuvo a cargo de Romina Argüelles, cofundadora de Plonk Wine Bar y reconocida como Sommelier del Año 2025 por Michelin México. Ella guió la degustación de MX Rosé, aportando una mirada contemporánea que conecta con nuevas formas de consumir, entender y disfrutar el vino.
El cierre fue para Sandra Fernández, una de las figuras más respetadas del sector en México, reconocida como Sommelier del Año 2023 por CANIRAC. A ella le tocó encabezar la degustación de Gran Ricardo Sauvignon Blanc Reserva, poniendo el broche final a una jornada que reunió conocimiento, trayectoria y sensibilidad.
Más que un reconocimiento
La degustación se realizó en la terraza de Carolo, pero lo que pasó ahí fue más que una cata. El evento se convirtió en una conversación sobre identidad, legado, pasión y trabajo. Aletia Salas lo resumió al decir que el vino, igual que las historias de las mujeres reconocidas, no se trata solamente de técnica, sino también de las personas que hacen posible cada historia.
Con “Mujeres Excepcionales”, Monte Xanic dejó claro que la cultura del vino en México no se construye sólo desde la producción, sino también desde las mujeres que hoy la narran, la interpretan, la cuestionan y la acercan a nuevas generaciones. Ese fue, quizá, el mayor valor del encuentro: recordar que detrás de cada botella también hay ideas, trayectorias y voces que merecen ser escuchadas.
Lee también: Monte Xanic, conexión con la naturaleza
