Cremas y licores
Cremas y licores

En nuestro país es común que cuando terminamos una comida o cena el personal de servicio en un restaurante, o el anfitrión en una reunión en casa, nos ofrezca un digestivo. Sin embargo, vale la pena preguntarse si el pacharán, el orujo, los destilados de hierbas, la grappa, el amaretto, etc., ¿son realmente digestivos?

Las opiniones suelen estar divididas ya que algunos médicos especialistas manifiestan que no hay razón para pensar, sobre todo por el alto grado alcohólico, que realmente contribuyan a mejorar la digestión. Otros, no obstante, y quizá atendiendo al tema de usos y costumbres creen fervientemente que sus efectos son positivos en este ámbito.

Un digestivo, por definición, es una bebida, alcohólica o no, que se toma habitualmente al final de una comida con el fin de facilitar la digestión. En la Edad Media, cuando el alcohol aún estaba reservado para usos médicos, se acostumbraba tomar después de las comidas una bebida hecha con vino, azúcar y especias: el hipocrásActualmente, muchos digestivos son resultado del proceso de destilación -por cierto, una aportación de los árabes- en gran medida con la idea de ofrecer bebidas de carácter curativo. En virtud de que la mayoría contenían diversos alcoholes que eran desagradables al gusto, se hizo costumbre aromatizarlos con hierbas, flores o frutas.

Grappa
Grappa

Se cree que el primer digestivo fue creado por un médico de la corte de Luis XVI, como un remedio a las constantes dolencias que el rey padecía. Según Hipócrates, en el siglo V antes de Cristo, “todos los aguardientes y licores anisados tenían propiedades gastrointestinales”. En algún tiempo fueron una cura alternativa muy recurrida para solucionar males estomacales principalmente por beber agua contaminada, lo que les otorgó el nombre de “Aguas de vida”. Igualmente se les denomina bebidas “espirituosas”, porque en el proceso de destilación siempre permanece su esencia más pura o su espíritu.

En este sentido, muchos de los digestivos además de alcohol, con la adición de hierbas podían resultar amargos y secos, razón por la que, en muchos casos, se optó por agregar azúcar.

Existen licores y cremas y la diferencia entre unos y otros estriba únicamente en el contenido en azúcar: el licor presenta un contenido en azúcar mínimo de 100 gramos por litro, en tanto que la crema tiene un contenido en azúcar mínimo de 250 gramos por litro.

Carajillo
Carajillo. Fotografía Mary Elizalde

Cabe destacar que la graduación de los llamados “licores digestivos” suele estar por encima de los 25º C (llegando en ocasiones a los 60º C). Algunos médicos, por ello comentan que el alcohol (etanol) a dosis altas, no solo no aligera la digestión, sino que “es un gran irritante de la mucosa gástrica, capaz de producir una gastritis hemorrágica”. Existen los digestivos secos como el anís, la grappa, el cognac o bien, aquellos destilados como el Grand Marnier, el Curaçao, el Frangelico, el Licor 43, entre otros, que son francamente dulces.

Por otra parte, también encontramos una opción atractiva en algunos vinos dulces o de postre conocidos como cosechas tardías, botritizados o de hielo, o bien encabezados como el oporto o el madeira, cuyo contenido alcohólico es mucho menor que un destilado.

Lo cierto es que, si su comida o cena ha sido abundante en alimentos y, sobre todo en bebidas como aperitivos y vino, resulta conveniente ser cuidadosos en concluir con un destilado de alta graduación, llámese anís, amaretto, Chartreuse, Licor 43, etc. La moderación, siempre será una excelente recomendación. Pero si usted es amante de los licores y las cremas como digestivos, siempre tendrá la oportunidad de beberlos solos, con agua, con hielo o bien con café como el café irlandés con whisky o un café express con Licor 43, conocido como carajillo.

Oporto
Oporto
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