En su edición 2012, MACO, la gran feria de arte en México, presentó obras del pintor Gideon Rubin vinculadas con Ruinart, la primera Casa de Champagne, establecida y fundada en 1729, que desde su creación ha apoyado y colaborado con diferentes artistas.

Gideon Rubin (Tel Aviv, 1973) se caracteriza por representar al individuo mediante retratos desprovistos de rostros. Durante su estancia en México, Sabor e arte conversó con este pintor.

¿Por qué retratos sin rostro?

No fue una idea súbita sino que le he ido desarrollando a lo largo de los años. Me gusta trabajar con retratos pero no quiero que instantáneamente el espectador los ubique sino que se concentre más en el ambiente, el contexto. Normalmente cuando se observa un retrato, lo primero en que se fija uno es en la figura, los ojos, la nariz… y después en lo que hay alrededor. Lo que yo quiero es hacer lo inverso, que se vea todo lo que pasa alrededor y después se pueda imaginar lo que hay en la cara.

¿Qué narran, qué historias cuentan estos retratos?

En el caso de los retratos para Casa Ruinart, no los veo como una familia de sangre, pero sí una familia de tradición donde se puede apreciar que hay un vínculo entre todos que es la pasión alrededor de la marca.

Cuando pintó estos retratos, ¿se inspiró con una copa de champaña?

Conocí la champaña después de hacer las pinturas, pero he encontrado el universo del champaña con Ruinart, ahora me encanta beberlo.

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