Como es bien conocido, el sistema inmune es el encargado de generar una respuesta de protección contra patógenos que puedan comprometer la salud y enfermarnos; por esta razón se recomienda tener hábitos que nos ayuden a fortalecerlo. El tracto digestivo se considera el órgano inmunitario más grande del cuerpo, por lo que su salud nos da beneficios más allá de una buena digestión y también se relaciona con el sistema de defensa del organismo; y la microbiota intestinal se considera como la primera línea de defensa del sistema inmune a nivel intestinal.   

La microbiota es un ecosistema de bacterias, hongos y virus que se encuentran en diferentes superficies del cuerpo como la piel, vías respiratorias y en el colon donde se alojan el 70% de los microorganismos del cuerpo; realizando múltiples funciones, entre ellas: la absorción y digestión de nutrientes como carbohidratos, proteínas, y minerales, la producción de algunas vitaminas, la fermentación de la fibra y como consecuencia la producción de metabolitos que pueden regular el sistema inmune.

La fibra como elemento que puede influir en la respuesta inmune

La dieta es uno de los factores que incentiva a cambios en la diversidad y composición de la microbiota, particularmente el consumo adecuado de fibra en cantidad (mínimo 25 gramos al día) y variedad ya que no todas las fibras son iguales. Hay fibras solubles con efecto prebiótico que al llegar al colon son fermentadas por bacterias específicas produciendo ciertos metabolitos benéficos para la salud como los Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC).

Estos ácidos grasos de cadena corta ayudan a activar ciertos efectos inmunoreguladores, como favorecer la integridad de la barrera intestinal, ayudar a la producción de moco a nivel intestinal y regula la actividad de las células que participan en la respuesta inmune. Ciertos AGCC están siendo evaluados como parte del tratamiento de algunas enfermedades.

Ciertos tipos de fibra provenientes de los cereales, como los arabinoxilanos del  salvado de trigo, han demostrado tener propiedades inmunomoduladoras. La fibra de la avena, que es una mezcla de fibras solubles e insolubles favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas como lactobacilos y bifidobacterias que compiten por espacio en el intestino y ayudan a “desalojar” a microorganismos perjudiciales, reforzando la acción del sistema inmune.

Así puedes aumentar tu consumo de fibra…

Incluir alimentos con alto aporte de fibra, dentro de una dieta correcta, a lo largo del día ha demostrado tener un impacto positivo en la microbiota intestinal. Para alcanzar la recomendación de 25 a 30 gramos de fibra al día se sugiere:

  • 3 porciones de verdura (3 tazas aproximadamente)
  • 2 porciones de fruta (2 tazas aproximadamente)
  • 5 porciones de derivados de granos y cereales con aporte de fibra, en los cuales puedes incluir 1 porción de cereal de Kellogg´s®
  • Un puñito de semillas / nueces 
  • ½ taza de leguminosas

Esta información ha sido compartida por el Instituto de Nutrición y Salud Kellogg’s® INSK como parte de su objetivo de contribuir a la vinculación entre consumidores y expertos en materia de nutrición, para favorecer a una mayor comprensión sobre temas como el poder de los granos, dieta basada en plantas, fibra y microbiota.

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