Hay lugares donde todo se siente demasiado serio desde que entras. Marta va por otro camino. Sí, hay técnica, buenos ingredientes y platos muy bien ejecutados, pero también existe una sensación de cercanía que cambia completamente la comida. Desde el servicio hasta la manera en la que llegan los platillos, el restaurante transmite algo mucho más personal.

El chef Manuel Sánchez Camarena abrió Marta dentro de una casona de la colonia Cuauhtémoc, con una propuesta de alta cocina contemporánea que mezcla técnica francesa y hospitalidad mexicana. El chef decidió construir una propuesta inspirada tanto en su formación francesa como en la manera en la que creció entendiendo la hospitalidad en casa. El resultado es un restaurante elegante, pero sin pretensiones, donde la comida busca apapachar tanto como sorprender.

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Un homenaje familiar llevado a la mesa

Aunque Marta entra dentro de la categoría de cocina de autor, el chef quiso que el restaurante tuviera un significado mucho más íntimo. Por eso decidió ponerle el nombre de su mamá. Esta idea se refleja en toda la propuesta. Aquí la cocina no se entiende únicamente desde la técnica, sino desde la manera en la que una comida puede hacer sentir bien a alguien. Incluso cuando los platos tienen procesos complejos o ingredientes muy refinados, conservan cierta calidez que hace todo más cercano.

Además, Manuel Sánchez Camarena tiene una formación importante detrás. Después de estudiar en Le Cordon Bleu México, trabajó junto a Mikel Alonso y Elena Reygadas, además de pasar por distintas cocinas privadas donde terminó de perfeccionar su estilo. Con apenas 29 años, abrió Marta a finales de 2025 y rápidamente comenzó a darse a conocer en la alta cocina contemporánea de la CDMX.

Una casona de 1930 en la colonia Cuauhtémoc

Parte del encanto del restaurante también está en el espacio. Marta ocupa una casona neocolonial de los años treinta en la colonia Cuauhtémoc, una zona que actualmente concentra varios de los proyectos gastronómicos más interesantes de la ciudad.

La restauración respetó muchos detalles originales de la casa y eso ayuda a mantener una sensación cálida y cómoda. Al mismo tiempo, el interiorismo incorpora elementos más sobrios y elegantes que terminan acompañando muy bien la propuesta del menú. Además, el restaurante tiene mesas amplias y diferentes espacios que funcionan tanto para cenas tranquilas como para comidas en grupo. Poco a poco también empieza a posicionarse entre los restaurantes elegantes en la Cuauhtémoc.

Qué pedir en Marta

El menú no es enorme y eso se agradece. Aquí cada plato tiene intención, técnica y una historia detrás. Además, el chef suele acercarse personalmente a las mesas para explicar algunos ingredientes, procesos y referencias de cada preparación.

Para empezar, vale mucho la pena pedir ostiones con beurre blanc de hoja santa y caviar ossetra. La mezcla funciona muy bien porque combina sabores franceses con ingredientes mexicanos sin sentirse forzada. Otro de los platos más pedidos es el pulpo a la menta con salsa de chiles lactofermentados. Curiosamente, la receta nació por accidente durante pruebas en cocina y terminó convirtiéndose en uno de los favoritos del restaurante.

Entre los platos fuertes destaca el tournedó de berenjena con reducción de chocolate y miso. Aunque es vegetariano, tiene muchísima profundidad de sabor gracias al juego entre fermentaciones, notas tostadas y umami. También sobresale el hamachi salteado servido con risotto de azafrán, vainilla y elote tatemado. Aquí el arroz prácticamente roba protagonismo porque tiene una textura cremosa y notas ligeramente dulces que acompañan muy bien la frescura del pescado.

Para cerrar la comida, la tarta de pera, vino y naranja con crema de mascarpone resulta ligera y bastante equilibrada. En cambio, quienes prefieren postres con sabores más tostados pueden pedir el bizcocho praliné de avellana con crema mousseline, uno de los favoritos del chef. Además, Marta cuenta con una cava bien seleccionada y un servicio de sommelería que ayuda bastante al momento de elegir vinos para cada tiempo.

En una ciudad donde constantemente abren restaurantes nuevos, Marta logra destacar porque el restaurante encuentra un equilibrio muy difícil de lograr: tiene técnica, precisión y platos refinados, pero sin perder esa sensación cálida que normalmente solo aparece en lugares donde realmente hay una historia personal detrás.

Dirección: C. Río Lerma 297, Cuauhtémoc, 06500 Ciudad de México, CDMX
IG: @marta.cdmx

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