Pocas personas han saboreado el pan pita, o pan o tortilla árabes, “bautizado”, o, mejor dicho, para untarlo con unas suculentas cucharadas de hummus. Y para beber: un Ayran: el yogur natural con algo de agua mineral para darle burbujas, sal, hielo al gusto y opcionales unas hojas de yerbabuena. Esta bebida, y el hummus lo llevarán a usted a saber lo que en países del Mediterráneo oriental consumían los habitantes, para darle calor al día, para tener el gusto satisfecho y darle “sabor” a la charla y tener más fuerza para solucionar los problemas naturales del día. Y vean ustedes, lectoras insumisas, los países que, a través de los tiempos, nos han enviado tan suculenta “crema”, países que son los orígenes de una sabiduría, de una cultura que social y correcta nutrió a hombres y mujeres: Grecia, Turquía, Chipre, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Egipto.

Chère Karla, el solo nombrar cualquiera de estos grandes lugares, a nuestra mente acuden las historias, los mitos y las leyendas que siguen siendo atrayentes y vigentes en lo intelectual hasta estos cruentos días. Y como los sabes, chère Karla, nosotros en familia, hacemos nuestro yogurt (Leche y búlgaros) y para preparar los sabores y los gustos a la hora de la comida, comer, degustar lo que arriba comentamos: unas rebanadas de pan árabe, y el hummus (garbanzos, pasta de ajonjolí, limón, ajo, aceite de oliva), preparado también en casa, caerá en cada porción de pan como un bien divino y nuestro estómago cantará de alegría por llevarle alimento sano y productivo.

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En días lluviosos y estando en la ventana que mira al bosque y con el plan de comer primero el hummus, y preparar un Ayran en una jarra, porque al terminar, y todavía con el sabor en la boca, ir a la biblioteca familiar y tomar el libro de Plutarco (Grecia 46-120 de nuestra era.), “Vidas paralelas”, y abrir el libro en la página que hable sobre Pericles (Atenas, Grecia + 429 a.C.). Y porqué fijarme en Pericles, pues porque su sabiduría marcó un rumbo con más bases en la Democracia, iniciada por Clístenes (Atenas, Grecia  +570 a.C). De manera que en nuestro cariño por la gastronomía y para darle más sabor al caldo, leer, leer mucho, y allegarse a las más grandes escritoras y buscarse a los imprescindibles autores ya clásicos, escoger un tema y caer con el libro en las manos para seguir informándonos de lo que es necesario saber para comparar en política, ciencia y cultura, en lo que plantearon en los ayeres esos seres adelantados, y en lo que hemos caído en estos últimos tiempos.

  Así las cosas y como Grecia nos ata fuertemente a su cultura, terminando de leer a Plutarco. Ir casi corriendo a la cocina y preparar un Tzatziki: salsa de yogurt: pepino rallado, ajo, aceite de oliva, eneldo. Y qué mejor que tener en el plato un Moussaka: (especie de lasaña, pero lleva unas capas de berenjena, carne de cordero, bechamel).

Y tener en el aparato reproductor de cds a Mikis Theodorakis, y llenar el ambiente con su música que llega al alma. Hoy. Creo yo, necesitamos que el mundo tenga Plutarcos, Clístenes, Pericles… para tener un mundo mejor.

Salud por Grecia y por su gastronomía.

Carlos Bracho.

Continúa con: Líbano a la vuelta de la esquina

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