En visita a la empresa Mexicana de Bodegas Santo Tomás, en Ensenada, B.C., la Enóloga, Laura Zamora, me invitó a crear mi propio vino, y yo, ni tardo ni perezoso le acepté el reto.
cuando el hambre aprieta, dar un Grito, no como el liberador del cura Hidalgo, no, pero sí, un Grito que nos va a acercar a lo que diario, a mañana, tarde y noche hacemos con singular alegría: Comer, comer y comer.
Por fin, ha llegado el momento cumbre, son los días en que se sabrá cómo ha sido la gestación y florecimiento de las uvas. Es el momento mágico en el que llegará a su fin todo un período de tiempo en que las vides nos regalarán su producto tan anhelado.
En días pasados estuve en una región veracruzana, que además de bella, cálida, es famosa por su buen café: Coatepec, Orizaba –que es Pueblo Mágico- y Córdoba.
Mi vista no se cansaba de admirar el encanto que las flores y los adornos y la filigrana que llevan en sus trajes, dignos de pasearse en cualquier capital del mundo de la moda.
CHÈRE KARLA: En el Mundo entero, en nuetro México, existen festividades y celebraciones que están inscritas en la historia. Y en todas se cumplen los ritos y reglas establecidas a través de los años.
Ah, señoras, ah, señores, es que la Primavera llega cantando e inundando los corazones de alegría y de música y de belleza. (Y yo, agregaría que ese espectáculo nos hace “agua la boca”).
Si yo digo Brandy, algunos neófitos creen que pido Cognac, y viceversa. Para conocerla mejor, veamos cual sería la diferencia, comparados el Brandy y el Cognac.
La alegría debe llenar nuestros corazones. ¿Por qué? Porque es año Nuevo. Porque empieza una nueva vida. Porque inicia el tiempo en que nuestros buenos deseos y nuestras metas trazadas puedan cumplirse y realizarse.
Carlos Bracho. Actor de cine, TV y teatro. Fotógrafo y político. Miembro fundador de SOGEM, escritor y editor. Miembro fundador de “Leo, luego existo”, del INBAL.