Por Ana del Castillo
En Valle de Bravo hay un aroma que se cuela entre los puestos del mercado y las calles empedradas del centro. Es el olor a campechanas: doradas, crujientes y con ese toque casero tan particular que poseen. No importa si eres local o visitante, tarde o temprano terminas probando una y en esa primera mordida entenderás por qué forman parte de la cultura alimentaria del pueblo.
Dicen que las campechanas no nacieron aquí, pero en Valle de Bravo encontraron su lugar y sabor. La receta parece sencilla: harina, agua, azúcar, sal y una buena cantidad de manteca. Ahí está el secreto para que queden hojaldradas y con esa textura tan característica que te invita a darles una mordida.
Antes de entrar al horno, cada pieza se cubre con azúcar que luego el calor convirtiera en una costra dorada y quebradiza. El aroma que sale de los hornos de leña se mezcla con el de las calles y basta con seguirlo para dar con los puestos donde se venden, casi siempre con una fila de por medio.

Te podría interesar: 10 Panes de dulce que todo mexicano debe conocer
Un sabor que ya es de Valle
Hay quienes las acompañan con café, otros con leche y cuando el calor llega, algunos las prefieren con helado. Pero la verdad es que las campechanas saben mejor cuando se comparten en una tarde sin prisa, en una sobremesa larga, en cualquier momento que merezca algo rico en la mesa.
Encontrarlas no tiene ciencia basta con caminar un poco por el centro, el embarcadero, el mercado o echar un ojo por las panaderías de siempre. Si tienes suerte, llegas justo cuando salen del horno y las pruebas todavía calientes, con el azúcar crujiendo entre los dedos.
Y si quieres llevar ese sabor a tu mesa en una versión distinta, aquí va un secreto que convierte a las campechanas en el postre estrella de cualquier reunión:
Pastel de campechanas
El postre que no necesita horno, solo buenos ingredientes y un poco de paciencia.
Ingredientes:
- Campechanas al gusto
- Helado de vainilla
- Cajeta al gusto
Procedimiento:
- Forra el interior de un molde para pastel con papel encerado.
- Coloca una capa de campechanas cubriendo el fondo.
- Añade cajeta al gusto por encima y después una capa de helado de vainilla.
- Repite las capas: campechanas, cajeta, helado, hasta completar tres rondas.
- Termina con campechanas arriba y un hilo más de cajeta.
- Lleva al congelador unos 30 minutos, solo para que todo tome firmeza.
- Sirve frío, en rebanadas, y conocerás lo que es la gloria.

Al final, probar una campechana en Valle de Bravo es descubrir que los secretos mejor guardados no siempre están escondidos. A veces están en el centro del pueblo, en la mesa de la casa o en una receta que pasó de mano en mano. Si todavía no conoces Valle de Bravo, este es el mejor pretexto para ir un fin de semana: caminar en sus calles empedradas, asomarte al lago y de paso, morder una campechana recién salida del horno
Continúa leyendo: Una momia dulce



