En el marco del Día Internacional del Sommelier 2026, la Asociación de Sommeliers Mexicanos, presidida por Georgina Estrada, reunió en San Miguel de Allende a productores, sommeliers, jueces y medios especializados para una master class dedicada a una de las regiones vitivinícolas más dinámicas del país: Guanajuato.

La selección de etiquetas no fue casual. Aunque el estado alberga numerosos proyectos de calidad, las bodegas participantes representan algunas de las propuestas más reconocidas dentro y fuera de México. Medallas en Concours Mondial de Bruxelles, Bacchus y altas puntuaciones en guías especializadas aparecieron una y otra vez durante la jornada, confirmando el momento excepcional que vive la región.

Pero más allá de los reconocimientos, la degustación dejó una conclusión clara: Guanajuato ha alcanzado una madurez que le permite expresar múltiples estilos sin perder identidad.
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La selección

La cata comenzó con el Brut Nature 2020 de San José La Vista, presentado por Ximena Seoane y el enólogo Trinidad Jiménez. Elaborado bajo método tradicional, este espumoso demostró que la región posee condiciones ideales para producir vinos de gran frescura y precisión. La explicación sobre la espuma, el perlage y la crianza sobre lías permitió entender que detrás de sus finas burbujas existe un trabajo técnico meticuloso y una búsqueda constante de calidad. El vino reflejó además la filosofía de mínima intervención que caracteriza a la bodega y el potencial que tienen los suelos calcáreos de la zona para la elaboración de espumosos de carácter propio.

La segunda copa nos llevó a San Felipe con el Guanamé Sauvignon Blanc 2024. Alejandro Torres Barrera compartió la historia de un proyecto familiar que encontró en esta variedad una de sus expresiones más exitosas. Sus notas tropicales, herbales y cítricas, acompañadas por una acidez vibrante, confirmaron por qué este vino ha conseguido reconocimientos internacionales de forma consecutiva. Más importante aún, mostró cómo Guanajuato es capaz de producir blancos frescos, aromáticos y profundamente ligados a su lugar de origen.
Uno de los momentos más reveladores llegó con Dos Búhos Espontáneo Anaranjado 2023, elaborado con Moscato Giallo. Eric Maycotte rindió homenaje al trabajo de su madre, Diane Maycotte, una de las figuras más respetadas de la enología en Guanajuato. El vino, elaborado mediante maceración con pieles y fermentaciones espontáneas, destacó por sus notas de flor de azahar, miel, naranja cristalizada y frutos secos. Más allá de su perfil aromático, representó una filosofía basada en la paciencia, la intervención reducida y el respeto absoluto por el viñedo.


La búsqueda de identidad apareció con fuerza en Viñedo San Miguel Syrah 2022. Jorge Solís y la enóloga Alejandra Cordero explicaron que “más que reproducir estilos internacionales, la bodega busca construir una interpretación propia de la variedad desde Guanajuato”. El resultado fue un Syrah equilibrado y elegante, con notas de zarzamora, ciruela negra, violeta, cacao y especias, que evidenció el nivel de precisión que la región ha alcanzado en la elaboración de tintos de guarda.

La historia tomó un giro distinto con Cuna de Tierra Syrah 2022. Ramón Vélez recordó 1994 como el “año cero de la viticultura moderna y de calidad en Guanajuato”, una afirmación que permitió dimensionar el camino recorrido por la región. El vino, amplio, profundo y complejo, mostró aromas de frutos negros, violeta, pimienta negra, cacao tostado y café, acompañado por una estructura equilibrada y taninos sedosos. Más que una etiqueta premiada, representó el legado de quienes ayudaron a construir la viticultura contemporánea del estado.

La Santísima Trinidad Cabernet Sauvignon 2022 aportó otra perspectiva. Germán Calvo, enólogo originario de Mendoza, explicó cómo Guanajuato continúa descubriendo qué variedades responden mejor a sus condiciones de altitud, radiación solar y diversidad de suelos. El vino, criado durante doce meses en barricas francesas y americanas, presentó aromas de frutas rojas y negras maduras, tabaco, chocolate y especias, reflejando tanto el potencial del viñedo como la capacidad de adaptación que exige una región todavía en plena exploración.

Tres Raíces Cabernet Sauvignon Reserva 2023 confirmó el nivel técnico que han alcanzado las bodegas guanajuatenses. Aarón Huertas describió una filosofía basada en el respeto por el terruño, la vendimia manual y la mínima intervención. Su larga crianza, combinada con una acidez notable y taninos perfectamente integrados, dio origen a un vino que hoy figura entre las etiquetas mexicanas más reconocidas en concursos internacionales.

La sesión concluyó con una copa profundamente ligada a la memoria de Dolores Hidalgo. Juan Manuel Manchón presentó Beso de Miel 2019, una mistela que rescata la tradición de los vinos dulces y de consagración elaborados históricamente en la región. Con aromas de miel, naranja cristalizada, frutos secos, café tostado y especias, el vino recordó que la historia vitivinícola de Guanajuato comenzó mucho antes de la aparición de los grandes tintos contemporáneos. También demostró que la tradición puede mantenerse vigente cuando se combina con calidad y convicción.

Lo que queda claro
Resulta muy interesante observar que más allá de las diferencias entre proyectos, hay temas recurrentes que ayudan a comprender el momento que vive la vitivinicultura guanajuatense. La altitud apareció una y otra vez como una de las grandes ventajas competitivas de la región, favoreciendo vinos con frescura natural, acidez vibrante y notable capacidad de evolución. También fue evidente la búsqueda constante de las variedades mejor adaptadas a cada zona, un proceso que sigue en construcción y que refleja el espíritu explorador de muchos de sus productores.
El respeto por el terruño, la mínima intervención, el valor de la fruta y la convicción de que la calidad comienza en el viñedo fueron ideas compartidas por prácticamente todas las bodegas. A ello se suma una característica que terminó por definir la degustación completa, la diversidad, que se ha convertido en una de las mayores fortalezas de la región. Queda claro que Guanajuato no apuesta por una sola variedad ni por un único estilo de vino: espumosos, blancos, tintos, vinos naranjas y generosos convivieron en una misma degustación sin perder coherencia. La región está encontrando su fuerza en la capacidad de interpretar terruño, suelos, microclimas y filosofías de elaboración sin perder autenticidad.

El papel de las mujeres
También resultó imposible ignorar el papel que desempeñan las mujeres dentro de esta evolución. Desde Ximena Seoane al frente de San José La Vista, Diane Maycotte en Dos Búhos, Alejandra Cordero participando en algunos de los proyectos más influyentes del estado, hasta Laura Zamora, que ha asesorado a varios bodegas y viñedos en la región, la presencia femenina apareció de forma constante como parte fundamental del desarrollo vitivinícola de Guanajuatoy lejos de tratarse de casos aislados, su presencia refleja una realidad cada vez más visible dentro de la vitivinicultura mexicana: las mujeres ocupan hoy posiciones clave en la dirección, la enología y la construcción de algunos de los proyectos más relevantes del país.

El alcance
Más allá de los premios, las puntuaciones o las medallas, todos los productores parecieron coincidir en una misma idea: comprender mejor el territorio para expresar con mayor autenticidad el lugar donde nacen sus vinos.
Quizá esa sea la verdadera conclusión de esta master class. Guanajuato no encontró una sola voz, encontró varias. Y juntas están construyendo una de las historias más interesantes del vino mexicano contemporáneo.

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