Xoconostle: básicos de la cocina mexicana

Julieta Cruz
Julieta Cruz
Gastrónoma y doctorante en Comunicación con especialización en vinos por la EMS. Investigadora en periodismo enológico y gastronómico en Ciudad de México, basada en teoría bourdiana, con fundamentos en Sociología y estudios de periodismo. Disfruta entrevistar y difundir la valiosa labor de quienes hacen posible nuestra gastronomía, única y viva en cada ingrediente, sabor y experiencia a la mesa.

Hay ingredientes que uno descubre en los libros y otros que terminan revelándose en la mesa. El xoconostle pertenece a este segundo grupo. Durante una visita (hace bastante tiempo mientras estaba en la universidad) a Santiago de Anaya, Hidalgo, apareció una y otra vez en distintas preparaciones: en salsas, aguas frescas, guisos, dulces y conservas. Aquella repetición terminó revelando algo importante. Más que un ingrediente regional, este fruto ácido del nopal sigue formando parte de la vida cotidiana de las comunidades del Valle del Mezquital.

Por eso, en esta nueva entrega de nuestra serie Básicos de la cocina mexicana, nos detenemos en un ingrediente que suele vivir a la sombra de la tuna, pero que continúa ocupando un lugar importante en la cocina tradicional de distintas regiones del país. Ácido, resistente y muy arraigado al territorio, el xoconostle ayuda a entender cómo las comunidades del centro de México aprendieron a aprovechar los recursos de entornos donde el agua escasea y las condiciones de cultivo no siempre son sencillas.

Su importancia también puede observarse en el ámbito productivo. Datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) reportaban una producción nacional de 11,048 toneladas en 2014, concentrada principalmente en el Estado de México e Hidalgo. Aunque la información estadística específica actualizada sobre este cultivo sigue siendo limitada, las cifras permiten dimensionar la relevancia que conserva dentro de ciertas regiones productoras.

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¿Qué es el xoconostle?

El nombre xoconostle proviene del náhuatl xococ, que significa agrio, y nochtli, tuna. La palabra describe con precisión la característica que mejor define a este fruto.

Aunque pertenece al mismo género que las tunas (Opuntia), presenta diferencias importantes. El xoconostle posee paredes internas gruesas y carnosas que constituyen la parte comestible del fruto, mientras que las semillas se concentran en el centro. Su sabor es marcadamente ácido y su piel también puede aprovecharse en distintas preparaciones.

Xoconostle-fruta-de-temporada
Xoconostle

Otra de sus particularidades es su capacidad para permanecer durante largos periodos en la planta después de alcanzar la madurez. Mientras las tunas suelen desprenderse pocos meses después de madurar, algunos xoconostles pueden mantenerse adheridos al nopal durante mucho más tiempo. Esta característica favoreció históricamente su aprovechamiento en regiones donde la disponibilidad de alimentos dependía de los ciclos naturales y de las condiciones climáticas.

Su aspecto puede variar entre tonos verdes, amarillos, rosados o rojizos, dependiendo de la variedad y el grado de maduración. Aunque suele hablarse del xoconostle como si se tratara de un único fruto, especialistas de la UNAM y la Universidad Autónoma Chapingo han identificado al menos catorce especies mexicanas productoras de xoconostles y xocotunas distribuidas principalmente en las regiones áridas y semiáridas del centro del país.

¿Qué aporta?

Además de su valor culinario, el xoconostle es apreciado por su contenido de fibra dietética, vitamina C y compuestos antioxidantes. La cáscara concentra buena parte de estos compuestos, razón por la cual tradicionalmente también se aprovecha en distintas preparaciones.

Su importancia va más allá de lo nutrimental. Como otras especies asociadas al nopal, el xoconostle forma parte de sistemas agrícolas adaptados a condiciones de sequía, una característica especialmente relevante en un contexto donde la disponibilidad de agua representa uno de los principales desafíos para la producción de alimentos.

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El fruto de los paisajes áridos

Los xoconostles forman parte de la riqueza biológica de las zonas áridas y semiáridas mexicanas. Su mayor diversidad se encuentra en la llamada Altiplanicie Meridional, una región que abarca territorios de Hidalgo, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas y otros estados del centro del país.

No es casualidad que Hidalgo figure entre los principales productores. El Valle del Mezquital, dominado por nopaleras, magueyes y mezquites, ha sido durante siglos un espacio donde las comunidades aprendieron a aprovechar los recursos del semidesierto. En este paisaje, el xoconostle encontró las condiciones ideales para desarrollarse y convertirse en parte de la alimentación cotidiana.

Santiago de Anaya y la cocina del xoconostle

Autor. Juan Manuel Martínez Vargas /Banco de imágenes/Conabio

Si existe un lugar donde puede entenderse la importancia cotidiana del xoconostle, ese es Santiago de Anaya.

Ubicado en el Valle del Mezquital, este municipio hidalguense es reconocido por preservar una de las tradiciones gastronómicas más representativas del semidesierto mexicano. Aquí el xoconostle no aparece como una curiosidad culinaria ni como un ingrediente reservado para ocasiones especiales. Forma parte de la cocina diaria y de la memoria colectiva de la comunidad.

Las cocineras de la región distinguen variedades como el Flor de Mayo, de tonos rojizos; el Manzano, de color amarillo y disponible durante buena parte del año; y el llamado xoconostle de cerro o de burro, asociado a poblaciones silvestres. La diversidad no es únicamente un dato botánico: forma parte de la experiencia cotidiana de quienes los recolectan, conservan y cocinan.

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Xonostle en dulce, UCSJ. (s. f.). Patrimonio alimentario de Santiago de Anaya, Hidalgo.

Su presencia se extiende a salsas molcajeteadas, aguas frescas, frijoles, tamales, guisos y acompañamientos para la barbacoa. Su función suele ser la misma: aportar acidez, equilibrar sabores y refrescar preparaciones que tradicionalmente incluyen ingredientes de gran intensidad.

La diversidad no es únicamente un dato botánico: forma parte de la experiencia cotidiana de quienes los recolectan, conservan y cocinan. Como explica María Teresa Domínguez Pérez, una de las formas tradicionales de conservar el fruto consiste en colocarlo en la pana del frijol para evitar que se arrugue y prolongar su duración hasta la siguiente temporada. El consejo resume generaciones de conocimiento acumulado alrededor de un ingrediente profundamente ligado a la vida cotidiana del Valle del Mezquital.

Durante la Feria Gastronómica de Santiago de Anaya también es posible encontrarlo transformado en aguas frescas, jaleas, dulces, cristalizados, conservas y otras preparaciones que contribuyen a generar ingresos para numerosas familias de la región. En este sentido, el xoconostle no solo forma parte de la identidad culinaria local, sino también de su economía cotidiana.

Del semidesierto a la cocina cotidiana

Aunque el xoconostle mantiene una fuerte presencia en la cocina tradicional de regiones como Hidalgo, su uso se ha extendido mucho más allá de los límites del semidesierto.

Su acidez natural ha despertado el interés de cocineras y cocineros que buscan incorporar ingredientes mexicanos capaces de aportar acidez, dulzor y algo de tradición a distintos platillos. Actualmente puede encontrarse en escabeches, adobos, ensaladas, salsas para acompañar carnes e incluso en postres.

Uno de los ejemplos más conocidos es su uso cristalizado como alternativa al acitrón en algunas versiones del chile en nogada. Esta sustitución no solo aporta matices de sabor distintos, sino que también responde a la necesidad de evitar el uso de la biznaga, especie protegida cuya extracción está prohibida. Asimismo, el xoconostle se ha integrado a preparaciones como roscas de Reyes, conservas artesanales y propuestas de cocina mexicana contemporánea que buscan incorporar ingredientes que cuenten la historia del territorio.

Quizá por eso el xoconostle ha logrado permanecer vigente durante siglos. Porque en una cocina acostumbrada a encontrar sabor donde otros veían escasez, este fruto ácido del semidesierto encontró su lugar en la mesa.

Ceviche de dorado, xoconostle, miltomate, chicatana
Ceviche de dorado, xoconostle, miltomate, chicatana

Lo hizo en las salsas que acompañan la barbacoa del Valle del Mezquital, en los frijoles y guisos que forman parte de la alimentación cotidiana, en las conservas que permiten prolongar la temporada, en preparaciones para curar la tos y en las recetas que continúan transmitiéndose de generación en generación.

Hoy sigue ahí, recordándonos que algunos de los ingredientes más representativos de la cocina mexicana nacieron precisamente de la capacidad de aprovechar el territorio y convertirlo en identidad.

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Salsa de xoconostle a nuestra manera

Como no queremos que te pierdas una de las formas más sencillas y deliciosas de disfrutar este fruto, te compartimos una receta ideal para acompañar tacos, carnes grasas o antojitos mexicanos (es un must para la barbacoa). Si la encuentras demasiado ácida, puedes agregar una pequeña cantidad de azúcar para equilibrar los sabores. Ya sea preparada en molcajete o en licuadora, ¡estamos seguros de que te vas a picar!

Autor Diana Kennedy/ Banco de imágenes/ Conabio

Ingredientes

  • 10 xoconostles, cortados por mitad sin semillas (guarda las semillas, y si quieres intégralas a la siguiente receta)
  • 8 chiles morita, remojados en agua caliente y escurridos
  • ¼ de cebolla blanca, finamente picada
  • 2 dientes de ajo
  • 3 ramitas de cilantro, finamente picadas
  • Sal de grano al gusto

Preparación

  1. Asa los xoconostles y los dientes de ajo hasta que estén ligeramente dorados.
  2. Muele los xoconostles, el ajo y los chiles morita en molcajete o licuadora hasta obtener una salsa homogénea.
  3. Sazona con sal de grano al gusto.
  4. Sirve en un recipiente e incorpora la cebolla y el cilantro picados.
  5. Mezcla ligeramente y disfruta.

Agua de xoconostle anayense

UCSJ. (s. f.). Patrimonio alimentario de Santiago de Anaya, Hidalgo.

Durante aquella visita a Santiago de Anaya, aprendí que el xoconostle no solo se utiliza en salsas y guisos. También forma parte de bebidas cotidianas como esta agua fresca, una preparación sencilla que aprovecha la acidez característica del fruto y que suele servirse para acompañar la comida.

Ingredientes

  • 2 xoconostles
  • 1 litro de agua
  • 1 raja de canela
  • Azúcar al gusto (opcional)

Preparación

  1. Pela los xoconostles y colócalos en una olla junto con el litro de agua y la raja de canela.
  2. Hierve durante varios minutos hasta que el fruto suelte color y se suavice.
  3. Retira del fuego y deja enfriar ligeramente.
  4. Licúa la preparación hasta obtener una mezcla homogénea.
  5. Cuela y endulza al gusto, si es necesario.
  6. Sirve fría.

Tip Saborearte: para darle un toque aromático distinto, prueba añadir una estrella de anís o unas semillas de cardamomo durante la cocción. Sus notas especiadas combinan muy bien con la acidez del xoconostle y la calidez de la canela.

Bibliografía

  • El Poder del Consumidor. (2020, 1 de septiembre). El poder de… El xoconostle.
  • Morales Martínez, Y., López Cuellar, M. R., Chavarría Hernández, N., & Rodríguez Hernández, A. I. (2016). Tuna y xoconostle: fuentes de pectinas de interés alimentario. Instituto de Ciencias Agropecuarias, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
  • Pimienta-Barrios, E., Méndez-Morán, L., Ramírez-Hernández, B., García de Alba, J., & Domínguez-Arias, R. (2008). Efecto de la ingestión del fruto de xoconostle (Opuntia joconostle Web.) sobre la glucosa y lípidos séricos. Agrociencia, 42(6), 645-653.
  • Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2016). Xoconostle, una tuna maravillosa.
  • Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2017). Xoconostle, del desierto mexicano a nuestra mesa.
  • Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. (2018). Producción de xoconostle en el Estado de México.
  • Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). (2016). Cierre de la producción agrícola por cultivo. Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.
  • Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP). (2018, 11 de junio). En 2017, la producción nacional de tuna y xoconostle fue superior a 470 mil toneladas.
  • Scheinvar, L., et al. (2011). Estado del conocimiento de las especies de nopal (Opuntia spp.) productoras de xoconostles silvestres y cultivadas (Informe final). Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México y Centro Regional Universitario Centro Norte, Universidad Autónoma Chapingo. Proyecto “Generación y recopilación de información de las especies de las que México es centro de origen y diversidad genética”. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), México.
  • Universidad del Claustro de Sor Juana. (s. f.). Patrimonio alimentario de Santiago de Anaya, Hidalgo.

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