Por Adrian Briseño

Un pueblo mágico se distingue por preservar su historia, sus tradiciones, su patrimonio cultural y su identidad que lo hacen único. Además de paisajes y atractivos turísticos, muchos de estos destinos resguardan una gastronomía que refleja la riqueza culinaria de cada región.

Actualmente, México cuenta con 177 pueblos mágicos distribuidos a lo largo del país. Sin embargo, no todos reciben la misma atención por parte de los viajeros. En esta ocasión te presentamos tres destinos poco conocidos donde la cocina tradicional es una excelente razón para planear tu próxima escapada.

Comala, Colima, el “Pueblo blanco de América”

Ubicado a tan solo diez kilómetros de la capital de Colima, Comala es reconocido por sus calles de fachadas blancas, su cercanía al Volcán de Colima y por evocar los escenarios descritos por Juan Rulfo en la novela “Pedro Páramo”.

Entre sus principales atractivos se encuentran la Parroquia de San Miguel Arcángel,  la Laguna de Cirrazillos y la Hacienda de San Antonio, espacios que complementan la experiencia de quienes visitan este pueblo.

Foto tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Comala.JPG

Durante la temporada de Pascua y Semana Santa, se celebra la Feria del Ponche, Pan y Café, donde puedes degustar ponches artesanales, pan recién horneado y café cultivado en la región, convirtiéndose en una de las festividades más representativas del municipio.

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En septiembre, con motivo de las fiestas patrias, también se realiza la Feria del Mariachi y Mezcal, un evento que reúne música tradicional, bebidas típicas y diversas expresiones culturales que enriquecen la oferta turística del destino.

Además, Comala destaca por sus panes artesanales, los ponches elaborados con frutas de la región y el café producido en las laderas del volcán. Restaurantes como “La Haciendita” permiten complementar la visita con actividades recreativas y una propuesta gastronómica rodeada del entorno natural. 

Xicotepec, Puebla, con aroma a café

Derivado del náhuatl y con significado “Cerro de los Abejorros”, Xicotepec es un pueblo mágico de Puebla con una importante herencia cultural. A lo largo de su historia, fue habitado por olmecas, otomíes, totonacos, huastecos y nahuas; todos ellos dejaron huella en sus tradiciones y gastronomía.

Foto tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Xicotepec.jpg

Actualmente, este pueblo es reconocido como el principal productor de café del estado, razón por la que este ingrediente forma parte de la vida cotidiana del municipio. Esta misma tradición convierte a los cafetales en una visita obligada para quienes desean conocer su proceso de producción, así como descubrir artesanías elaboradas con semillas del grano, como collares y pulseras. 

Dentro de su gastronomía, destacan los molotes xicotepequenses, un platillo que, según la historia, nació accidentalmente entre 1875 y 1890 gracias a Doña Jesusita. Se preparan con masa de maíz rellena de pollo a la mexicana y se bañan en salsa, y se acompañan de queso y lechuga.

Foto tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Molotes.jpg

Las gorditas de canasta son otro de los platillos imperdibles de Xicotepec. Se sirven bañadas en salsa y acompañadas de huevo cocido, cebolla y col, mientras conservan su calor dentro de una canasta –un proceso muy similar al de unos tacos de canasta–. Este platillo suele acompañarse con salsa de chicalas o chicatanas, las famosas hormigas de San Juan utilizadas desde tiempos prehispánicos en la cocina nahua de la región y consideradas parte importante de su herencia culinaria.

Foto tomada de: https://www.flickr.com/photos/adsojesus/20058826419

Dentro de las bebidas más representativas destaca el licor de acachul, elaborado con una fruta silvestre de color rojo y sabor dulce. Con el paso de los años, distintas familias perfeccionaron su preparación y dieron origen a cócteles derivados del mismo, como las acachuladas y los padrecitos. Además, el acachul también se utiliza en la elaboración de salsas y mermeladas.

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La gastronomía de Xicotepec abarca mucho más que estos ejemplos. Platillos como el zacahuil –tamal de gran tamaño elaborado con masa de maíz y relleno de carne de cerdo o pollo– y las acamayas –crustáceos de agua dulce similares a los langostinos, que suelen prepararse en salsa o al mojo de ajo– también forman parte de la identidad culinaria de este rincón de la Sierra Norte de Puebla. 

Foto tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Zacahuil_antes_de_hornear.jpg

Coscomatepec, Veracruz, desde las montañas

Ubicado en la zona centro de Veracruz y rodeado por el paisaje de las Altas Montañas, Coscomatepec es un pueblo mágico con raíces que se remontan a la época prehispánica. El territorio fue ocupado por indígenas totonacos conocidos como cucutochcas y su nombre deriva del náhuatl donde cueztomatl significa “lugar o espacio para guardar semillas” y tepetl “cerro”.

Foto tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cosco1.jpg

La gastronomía de Coscomatepec conserva gran parte de la herencia culinaria de la región. Entre sus preparaciones más representativas se encuentra el chileatole de frijol gordo, elaborado con frijol, carne de puerco y hoja santa y con una consistencia que recuerda a un pipián. Otro alimento tradicional es el esquimole, un platillo de origen prehispánico que se prepara a base de maíz martajado, mollejas, chiles patas e hígado de pollo.

Dentro de la cocina típica también destaca el tlatonile, una especie de mole con raíces prehispánicas que continúa formando parte de la identidad gastronómica del municipio. A esto se suma el tepejilote, una palma que crece en la región de  las Altas Montañas y suele prepararse capeada con huevo en salsa, hervida o en escabeche.

Foto tomada de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tlatonile.JPG

En cuanto a los sabores dulces, este pueblo cuenta con una amplia variedad de postres y panes tradicionales. Entre ellos destacan las panelitas de coco, los gaznates y distintos postres elaborados con chayote. Sin embargo, uno de los productos más populares es el pan de Coscomatepec, reconocido por su preparación en horno de leña y por sus peculiares nombres de algunas piezas, como carteras, coscorrones, doncellas, gallinas y huapinoles.

Más allá de sus paisajes y atractivos turísticos, estos pueblos mágicos demuestran que la gastronomía también es una forma de conocer la historia y las tradiciones de cada región. Sus recetas, ingredientes y técnicas de preparación han pasado de generación en generación, convirtiéndose en parte fundamental de su identidad.

La próxima vez que planees una salida, considera salir de las rutas más conocidas y darle una oportunidad a alguno de estos destinos. Entre un café cultivado en la sierra o un chileatole preparado con recetas tradicionales, podrías descubrir que algunos de los mejores sabores de México aún permanecen lejos de las multitudes.

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Referencias:

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