Tatel: De la época de la prohibición a Masaryk en la actualidad

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restaurante tatel

Apenas el 15 de septiembre tuvimos que enfrentar la famosa “Ley Seca”, que consiste en la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas a partir de cierta hora. Y aunque esto puede ser un poco molesto si planeas una fiesta mexicana, la verdad es que se hace con la intención de disminuir el riesgo de accidentes nocturnos derivados de la embriaguez.

Además, esta prohibición es bastante laxa, porque bien puedes abastecerte el día anterior sin ningún problema. Pero hace algunos ayeres, en la década de los veinte, en Estados Unidos se vivió un fenómeno de prohibición mucho más estricto.

La prohibición

A finales del siglo XIX y principios del XX, surgió en EU un movimiento llamado “Por la Templanza”, que sostenía que las bebidas alcohólicas eran la raíz de muchos de los males morales y sociales, y como este movimiento era encabezado por algunos de los líderes religiosos más influyentes, no tardó mucho tiempo en llegar al Congreso, así que en enero de 1920 entró en vigor la Ley Seca, que aunque no prohibía como tal el consumo de alcohol, sí lo hacía con la producción, transportación y venta.

Esto quiere decir que, de 1920 a 1933, cuando se levantó la ley, vender cualquier bebida alcohólica, así como exportarla o importarla, era una práctica ilegal. Por supuesto, aunque la oferta disminuyó, la demanda no lo hizo, lo que dio pie a muchos nuevos problemas.

Para satisfacer la sed de los habitantes, muchos comenzaron a producirlo clandestinamente, lo que resultó en un problema doble, pues por un lado favoreció a la delincuencia organizada que manejaba la venta ilegal de bebidas alcohólicas, y por otro, las bebidas clandestinas no estaban obligadas a cumplir con ningún estándar de calidad, así que era fácil ofrecer cualquier alcohol adulterado y venderlo a precios exorbitantes.

Por estas razones el movimiento fue perdiendo seguidores, pues aunque disminuyó considerablemente el consumo de alcohol, fueron más las consecuencias negativas que las positivas; así que el 21 de marzo de 1933 se aprobó una nueva enmienda que permitía la venta de cerveza y vino, y en octubre de ese mismo año se amplió al resto de las bebidas.

Tatel

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Lo bueno de los años veinte

Aunque la prohibición fue una etapa de violencia y crimen, la verdad es que también nos dejó más de una cosa buena. Todos hemos visto en las películas y series de televisión estas famosas fiestas clandestinas llenas de glamour y buena música. 

Y es que, envueltos en esta oscura niebla de la clandestinidad nacieron muchos hitos del estilo, como la música swing, los vestidos rectos y brillantes así como una buena cantidad de cocteles que se siguen consumiendo, como el french 75 que se prepara con gin, azúcar, jugo de limón y vino espumoso. Y es que los bartenders tuvieron que ingeniárselas para disfrazar la mala calidad de las bebidas que ofrecían, así que recurrieron a mezclas dulces y cítricas.

Pero probablemente lo que más ha perdurado hasta la actualidad son los famosos speakeasy, que es como se le llamaba a los bares y cantinas clandestinas, ubicadas en el sótano de algún negocio que fungía como tapadera. Entrar a estos lugares era como abrir el armario para llegar a Narnia, pues era como transportarse a un mundo diferente, lleno de diversión y, por supuesto, alcohol.

Por eso en la actualidad hay muchos negocios que, ocultos o no, pretenden asemejarse al concepto de los speakeasy, con su fachada discreta pero un interior lujoso y, en muchas ocasiones, con música en vivo.

Tatel: el speakeasy mediterráneo

Uno de estos lugares (y el mejor al que he ido) es Tatel, que recientemente abrió sus puertas al público en Presidente Masaryk 183. Y es que, aunque por fuera parece solo otro de muchos establecimientos en la zona, nada más al entrar notarás que no es un lugar cualquiera.

El salón de recepción, donde se encuentra la barra y unas cuantas mesas altas para conversar, envuelto en un aura seductora con sillones aterciopelados y poca iluminación, invita a iniciar la tarde con un coctel elegante y música de ambientación, pero si lo que tienes es hambre, al fondo encontrarás el salón principal, donde la luz del sol entra perfectamente desde arriba, iluminando de forma natural las elegantes mesas con manteles blancos sobre los que podrás disfrutar una comida de ensueño.

En cambio, si lo que necesitas es un lugar privado donde puedas reunirte con tus amigos sin muchas interrupciones, en el primer piso puedes encontrar diversos salones brillantemente dispuestos y decorados para ofrecer una experiencia más “exclusiva”. Y finalmente, si lo tuyo es más bien disfrutar un drink con buena música para el precopeo, asegúrate de pasar por la terraza.

Bacalao negro marinado con miso

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La comida de Tatel

Pero más allá de hacerte sentir como un acaudalado mafioso en los veinte , Tatel destaca por su excelente comida. Soy un comelón profesional, y si digo que “es uno de mis favoritos” es por una buena razón, y es que, de inicio a fin, Tatel ofrece platillos realmente disfrutables en cada bocado.

Además, este lugar tiene la particularidad de que, a pesar de estar ambientado como un bar clandestino de la época de la prohibición, el menú consta principalmente de platillos mediterráneos, como la clásica tortilla de papa trufada, que tiene la textura cremosa que caracteriza a las más auténticas tortillas. 

Como buen restaurante mediterráneo, tampoco pueden faltar los típicos mejillones con salsa de tomate que, para agradar más a nuestro mexicano paladar, llevan un poco de picante, lo que los hace, a mi gusto, mucho mejores.

Mejillones con salsa de tomate

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Pero sin duda alguna, mi favorito de los salados es el bacalao negro marinado con miso. Pocas veces en mi vida he tenido la suerte de probar un pescado tan perfectamente cocinado. Y como siempre hay lugar para el postre, no te puedes ir sin disfrutar la tarta de queso con helado de amaretto; no por nada éste es el postre insignia de la casa y el plato favorito de un buen número de comensales. Y es que su textura cremosa y su sabor balanceado entre dulce y no tanto, lo convierten en un postre infalible para cualquier situación.

Si te gustan los lugares elegantes o has soñado con encontrarte en una fiesta de esas que se daban en los speakeasies de principios del siglo XX , con bebidas creativas y música en vivo, no te pierdas la oportunidad de visitar Tatel. Visita su Instagram para más información.

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