Cada vez hay más personas interesadas en la salud, en lo que consumimos y en la opción de productos orgánicos. Sin embargo, éstos son más que productos libres de toxinas dañinas para el cuerpo. Los productos orgánicos cumplen varios requisitos para ser catalogados así. Vamos a conocerlos:

  1. Deben de haber sido sembrados bajo un sistema de producción orgánica, en dónde el suelo fue alimentado con composta orgánica, hubo control biológico de plagas y se respetó la rotación de cultivo y la asociación de otros productos. Es decir, no sólo se sembró como único cultivo, sino que hubo varios vegetales creciendo juntos. Por ejemplo, el aceite de palma de coco es un monocultivo que para producirlo se tuvo que quemar todo el ecosistema.
  2. Se respeta el valor de la cadena de producción y distribución, es decir se pagó de forma justa al productor o campesino, no cómo sucede en la producción masiva en donde el gran supermercado es el que se queda con las grandes ganancias mientras que el productor sigue siendo relegado al mínimo de utilidades.
  3. Se respeta el medio ambiente y las interacciones. Es decir no se contaminó en la transportación ni en la producción. Por ejemplo, en estricto sentido ningún producto importado debería llamarse orgánico.

 

La solución perfecta para seguir consumiendo orgánico y apoyar al medio es consumiendo los productos locales y artesanales de tu ciudad. No sólo por que apoyas al comercio local, sino también por que estos productos contienen menos conservadores que otros por tener menos transportación.

Recuerda que los productos locales usan menos conservadores y al ser producidos en el lugar, contaminan menos. Pero lo mejor de los productos locales, es que apoyas la economía de tu lugar.

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