En Paris existen hoteles que trascienden la hospitalidad para convertirse en parte del imaginario de la ciudad. Shangri-La Paris pertenece a ese universo de direcciones legendarias donde la historia aristocrática francesa se encuentra con la elegancia serena de Asia. Frente a la Eiffel Tower y resguardado en la antigua residencia del príncipe Roland Bonaparte, el palacio conserva el espíritu refinado de la Belle Époque mientras redefine el lujo parisino desde una sensibilidad contemporánea.

La arquitectura del edificio mantiene intacta la grandeza de finales del siglo XIX. Escalinatas monumentales, salones históricos, molduras doradas y enormes ventanales evocan la atmósfera de las residencias aristocráticas parisinas. Al mismo tiempo, los interiores incorporan la calma y la armonía que caracterizan a Shangri-La Group. El resultado es una experiencia profundamente elegante, aunque íntima y silenciosa.

Las habitaciones y suites destacan por sus vistas privilegiadas hacia la Torre Eiffel, una presencia constante que transforma cada amanecer y cada noche en un espectáculo privado. Desde algunas terrazas, París parece desplegarse como una pintura iluminada sobre los tejados de zinc y las avenidas arboladas del distrito XVI.
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La propuesta gastronómica del hotel atraviesa actualmente uno de sus momentos más interesantes gracias a nuevas experiencias culinarias que enriquecen todavía más la identidad del palacio. Entre ellas destaca Maison Roland, el nuevo bistrot instalado en los jardines de la propiedad e inspirado en el espíritu de las grandes casas parisinas tradicionales. El espacio combina una atmósfera refinada y relajada con una cocina que celebra el arte de vivir francés a través de ingredientes de temporada y clásicos reinterpretados con elegancia contemporánea. La experiencia recupera la esencia de los almuerzos largos parisinos, rodeados de vegetación y del refinamiento discreto que caracteriza al hotel.


A esta nueva etapa gastronómica se suma también Les Salons du Prince, concebido dentro de los históricos salones del antiguo palacio Bonaparte. El restaurante recrea la intimidad de los grandes encuentros aristocráticos de la Belle Époque mediante una decoración sofisticada, iluminación tenue y un ambiente profundamente parisino. La cocina propone una visión contemporánea de la tradición francesa, donde la técnica clásica se encuentra con presentaciones delicadas y productos excepcionales.
Uno de los grandes tesoros culinarios de Shangri-La Paris continúa siendo Shang Palace, considerado uno de los restaurantes chinos más refinados de Europa. Su propuesta gastronómica celebra la alta cocina cantonesa con un nivel de precisión extraordinario. Dim sum artesanales, recetas tradicionales ejecutadas con gran sofisticación y un servicio impecable convierten cada comida en una experiencia profundamente elegante. El restaurante representa además un encuentro cultural fascinante entre la tradición culinaria china y el refinamiento parisino.

Más allá de la gastronomía, el bienestar ocupa un lugar esencial dentro de la experiencia. La piscina interior instalada en las antiguas caballerizas del príncipe Roland Bonaparte ofrece uno de los escenarios más bellos de París para desconectarse del ritmo de la ciudad. El spa incorpora tratamientos inspirados en tradiciones asiáticas y prolonga esa sensación de serenidad que atraviesa cada rincón del hotel.

Hospedarse en Shangri-La Paris significa descubrir un París más silencioso, elegante y cinematográfico. Un lugar donde la historia imperial francesa, la alta gastronomía y la hospitalidad oriental conviven frente a una de las vistas más icónicas del mundo.
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