«La gastronomía es el arte de usar los alimentos para crear felicidad», escribe Theodore Zeldin, un filósofo e historiador que ha dedicado gran parte de su vida a descubrir lo que significa ser humano y lo que significa ser feliz.

Les Moustaches se ha convertido en un clásico en la ciudad y referente de la buena cocina francesa. Al comer aquí se puede comprender la razón por la que los platillos franceses se sirven artísticamente en porciones pequeñas, pues su secreto para disfrutarlos es la moderación, fusionando a sus sabores la perfecta presentación en el plato. La sofisticación de sus creaciones sacian al paladar y a los sentidos, logrando degustar hasta el último bocado con el mismo gusto con el que se probó el primero.

Con más de cuarenta años de historia, es un referente de la excelencia gastronómica francesa en nuestro país, y es punto de reunión frecuente para empresarios e importantes figuras del país. 

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El menú del chef Rafael Bautista – quien ha estado aquí desde el principio – es amplio y excelente, con platillos tentadores que invitan a regresar una y otra vez. Los platillos favoritos pertenecen en el menú que se modifica tres veces al año, con divertidas adiciones como el Festival del Salmon.

Su herencia francesa es influenciada por los ingredientes mexicanos, resultando platillos vanguardistas de un refinado sabor. Además de su cautivante sabor al paladar, cada platillo es cuidadosamente presentado, enamorando a la vista con sus diversas texturas, formas y colores. La calidez del ambiente y la hospitalidad del servicio, hacen que los visitantes se sientan importantes y consentidos, convirtiéndose en huéspedes asiduos que recomiendan sin dudas ser parte de la experiencia.

El genio detrás del éxito de Les Moustaches es su propietario Luis Gálvez, cuyos abuelos habitaban esta casona porfiriana a una cuadra del Paseo de la Reforma, y quien se ha encargado de mantener su esplendor mediante un incansable trabajo. Manteniendo el gusto refinado de la época en que la mansión fue construida, Luis ha logrado combinar la alta gastronomía con el estilo y la arquitectura, mostrándonos que el buen gusto se sobrepone a cualquier época y situación. 

Parte importante de su excelencia es la atención que se brinda, con el personal siempre atento, impecablemente vestido y dispuesto a satisfacer los deseos de los comensales. Pero lo más destacado es la presencia diaria de Luis, quien supervisa personalmente todo el proceso de elaboración de los platillos hasta su presentación en la mesa y quien, con una sonrisa y su icónico bigote – del cual proviene el nombre de Les Moustaches – nos da la bienvenida a este romántico restaurante.

Una expresión del arte culinario francés y una oda a la época dorada de México, Les Moustaches es un portal a un mundo paralelo, donde la elegancia clásica, la altas gastronomía y un ambiente único nos envuelven en sentimientos inolvidables.

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