aceite de oliva
aceite de oliva

Desde la época antigua, los médicos griegos reconocían el aceite de oliva extra virgen como un potente agente farmacológico. Hipócrates por ejemplo, menciona aproximadamente 60 padecimientos que pueden curarse con el consumo de este producto. En la época moderna se ha generado un gran cuerpo de evidencia científica que sustenta sus beneficios en la prevención y tratamiento de la enfermedad cardiovascular, cáncer, función endotelial, hipertensión e incluso en la obesidad.

Entre los diferentes tipos de aceite de oliva que se encuentran en el mercado encontramos el extra virgen, que a nivel culinario se distingue por su color y aroma, ¿pero tiene alguna ventaja a nivel nutrimental sobre el aceite refinado? Todos los aceites de oliva contienen las llamadas grasas “buenas” (ácidos grasos insaturados). Pero en particular, el aceite de oliva extra virgen contiene además alrededor de 36 compuestos fenólicos, los cuales son compuestos químicos con propiedades antioxidantes y antimicrobianas. Los principales fenólicos identificados son la oleuropeina y el oleocantal, los cuales han demostrado tener propiedades antinflamatorias significativas en humanos.

Por ejemplo, el oleocantal tiene el mismo mecanismo antinflamatorio que el medicamento ibuprofeno (un antinflamatorio no esteroideo), y la evidencia sugiere que tiene una potente acción farmacológica en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, tales como la enfermedad de Alzheimer. Por otra parte, la oleuropeina tiene efecto en el tratamiento de diversos tipos de cáncer, tales como seno, mieloma múltiple, de próstata, de páncreas y melanoma cutáneo maligno. También se ha demostrado que los fenólicos del aceite de oliva extra virgen combaten la disfunción endotelial y reducen los parámetros de estrés oxidativo en el plasma, los cuales tienen un rol principal en el desarrollo de la aterosclerosis.

Estos compuestos parecen influir en el desarrollo de la obesidad, ya que se ha observado que reducen el tamaño de las células de grasa (adipocitos) al influenciar la expresión de los genes que las controlan, protegiendo así contra la acumulación excesiva de grasa asociada al síndrome metabólico. Sin embargo, en este caso en particular es necesario realizar estudios clínicos en humanos para soportar la evidencia de los estudios en células y en animales.

Todo lo anterior contribuye a explicar la menor incidencia de enfermedades inflamatorias crónicas en la población residente en la región Mediterránea, quienes consumen elevadas cantidades de aceite de oliva extra virgen en sus dietas diarias.

FUENTE:

Parkinson, L., & Cicerale, S. (2016). The Health Benefiting Mechanisms of Virgin Olive Oil Phenolic Compounds. Molecules21(12), 1-12. doi:10.3390/molecules21121734

Conoce más en: www.recetasmoleculares.com.mx

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