La galería se abre y la gente entra, al centro del recinto hay una estructura cubierta por un lienzo de tonalidades doradas, alrededor cuatro mesas, y en cada una de ellas una botella perfectamente cubierta por una tela blanca. El contenido no es desconocido, el recipiente es lo que genera intriga.

Botella oculta de Rémy Martin.

Las horas pasan y los tragos vuelan, poco a poco el salón se llena de gente, algunos platican, otros se mantienen en solitario, entablando una amistad con su copa, el ambiente se siente cada vez más pesado, el único indicio que tenemos para conocer lo que se esconde a plena vista es una gran pantalla. Un herrero, una estatua, partes de la botella y algo de cognac.

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El tiempo pasa y el reloj ya ha dado dos vueltas, marca cerca de las diez de la noche. Entre la muchedumbre sale un hombre alto y de acento europeo, las personas guardan silencio y comienza la ceremonia… tras unas cuantas palabras el micrófono pasa a manos de otro individuo. “La naturaleza lo es todo para nosotros, dependemos del terruño y de las aguas de vida” menciona el vocero de Rémy Martin.

Se revela el misterio de la botella.

De la forja del maestro Steaven Richard nace un centauro de acero, símbolo de la dualidad humana, una naturaleza salvaje y pasional, pero también la sabiduría y templanza. Estas virtudes han permitido al metalerista conectar con la naturaleza y representar en una botella el origen de un X.O. de Rémy Martin.

Llegado el momento, las miradas se concentran en un solo punto, el centro del salón. Con un solo movimiento la cubierta textil se eleva dejando al descubierto una quinta botella y un silencio eterno –o eso parecía, porque los segundos se alargaron indefinidamente– que, de improvisto arrancó un aplauso al unisono.

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Botella por Steaven Richard.

Mientras una a una eran reveladas las demás botellas, un tropel de camareros recorrió el recinto ofreciendo copas con el preciado destilado, la velada continuó ya sin misterio, pero en su lugar se postró una gran admiración al trabajo del herrero francés.

Pocas son las botellas que existen y existirán con este diseño, algunas ya fueron consumidas y otras permanecerán en alguna colección; uno nunca sabe a qué manos llegarán estos recipientes, pero algo debe quedar claro: no solo son bellos a la vista, también están llenos de simbolismos y secretos que solo Steaven Richard podrá develar.

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