La zona de Polanco ya es considerada como uno de los barrios más prestigiosos y apreciados de la Ciudad de México en el que destaca su amplísima oferta gastronómica la cual no deja de sorprendernos por sus nuevas apariciones en la escena. 

Recientemente un nuevo restaurante ha llegado a irrumpir este espacio con su variedad de sabores inspirados en cocinas orientales, que convergen a la brasa de leña con un concepto que pisa fuerte y que esperamos, se quede para disfrutar sus delicias por largo tiempo. 

¿De qué va KYU?

Cuando llegas al cuadrante en que se sitúan las tiendas de ropa, accesorios y joyería de las  marcas más caras de la calle de Masaryk, si miras con detenimiento podrás encontrar en la esquina con Goldsmith un pequeño portal destacado por un jardín vertical con letras plateadas que funciona como recepción a una planta superior que te introducirá al concepto del restaurante. 

El concepto se inspira en cocinas asiáticas como tailandesa, japonesa, coreana y china, e integra algo del barbecue sureño estadounidense. 

El nombre del proyecto surgió como un juego de las fonéticas “barbecue” y  “yakiniku”, término japonés que hace alusión a la carne al grill que se asocia mayormente con la cocina de influencia coreana.

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Originalmente la idea fue concebida en Wynwood, Miami por mentes creativas entre las que destaca el chef Michael Lewis con experiencia de 20 años en la industria, quien no sólo ha trabajado en New York con los chefs David Bouley, Eric Ripert y Jean-Georges Vongerichten, sino que además tiene experiencia en la dirección de cocinas en las Bahamas, Londres, Hong Kong, Dubai, Estambul y Bangkok. Dirigió también al equipo de Zuma como chef ejecutivo global. La experiencia de Lewis se suma al talento empresarial restaurantero de Steven Haigh, quien ha hecho posible el proyecto. Luego de tres años de éxito en Miami, se animaron a traer este concepto a la Ciudad de México.

Sobre el diseño podemos decir que se trata de un espacio en donde los acabados en concreto, las maderas, la vegetación, el espacio abierto, luz natural y algunas incidentales así como diseños de arte que reflejan su hermandad con su homólogo en Miami, conjugándose para traer un vivaz pero agradable espacio para pasar una tarde de disfrute gastronómico. La cocina abierta llamará la atención de los comensales desde todos sus puntos de vista, pero con especial atención se puede admirar la parrilla y el ahumador. El espacio cuenta con una terraza de techos retráctiles, que le da versatilidad al sitio en temporadas cálidas. 

De su concepto original conservan platos insignia como la coliflor rostizada con queso de cabra, vinagreta de hierbas y shishito; el brisket de carne Wagyu con pimienta shichimi; el tartar de atún con chiles ahumados así como el arroz frito al estilo thai que se cocina en un bowl de piedra.

Al menos su concepto en Miami está preocupado por temas ambientales en donde destacan las donaciones para la reforestación, su filosofía de aprovechamiento de recursos y prácticas sustentables que esperamos permeen paulatinamente el espíritu de su ejemplar en nuestra metrópoli.

Lo que probamos

Nos introducimos en este espacio y abrimos apetito con un par de cocteles. Raging geisha combina whisky JW black label, licor Saint Germain, albahaca thai y pepino. Si eres más del team vodka te recomendamos un Pink Puppy con Stolichnaya, jugo de yuzu, lychee y amargo de Angostura. 

Luego de abrir apetito continuamos con un pork belly frito estilo thai, con mayonesa de albahaca y una gotas de jugo de limón…  deleite culpable, crunchy con sabores suculentos en cada bocado. Otra entrada que nos llenó el paladar con sus sabores frescos y brillantes fue el  ceviche de pargo con espuma de coco thai, alga frita y touille de albahaca. No te pierdas la burrata con mermelada de yuzu y pan de masa madre. 

Para los fuertes nos decidimos por un pargo en costra de anís, con frijoles blancos estofados con mantequilla de yuzu, puré de cilantro y brotes. Sabores sutiles pero precisos que combinan la frescura del mar con el carácter térreo de las leguminosas.  

La guarnición por la que optamos fue un baby bok choy al grill con ajo tostado y un poco de salsa de chiles. ¡Espectacular! Si buscas algo más consistente elige las espinacas a la crema de coco thai o el camote japonés con mantequilla de miso y piloncillo. 

La parrilla también hizo su aparición y nos trajo a la mesa un rib eye black angus en  término medio, salsa de cebolla rostizada y mantequilla de miso que se sirve a la mesa con un poco de wasabi, sal y pimienta. El dominio sobre la leña es, sin lugar a dudas, una cualidad y la altísima calidad del producto se denota en el paladar.

Para el postre pedimos una delicia inspirada en los sabores norteamericanos: un smores cake, que consiste en un pastel de chocolate tibio con bombón flameado, crumble de galleta de canela y un helado de plátano y bourbon. Si buscas algo más fresco decídete por el Mom’s coconut cake, una explosión total de coco en texturas que recordarás por largo tiempo. 

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Así que si lo que estás buscando es un concepto novedoso en la Ciudad de México no te pierdas KYU y deléitate con su mezclas únicas. 

¿Dónde?

Goldsmith 66, Polanco III Secc. Alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad De México, México

Teléfono: 55 8848 3496

Web: https://www.kyumexico.com/ 

Facebook: @kyumexico 

Instagram:  kyumexico

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