Animal: lo de siempre pero mejor

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La Ciudad de México es una de las capitales gastronómicas del mundo, porque aquí hay cocinas de casi cualquier rincón; no importa si lo que se te antoja es un manushe libanés, una torta ahogada, un pollo piri piri portugués o incluso un taco filipino, en esta ciudad seguro hay por lo menos un lugar donde encontrarlo.

La ventaja de esto es que hay una oferta gastronómica casi que infinita; lo malo es que, con el tiempo, cada vez resulta más difícil sorprendernos, porque hasta la cocina más lejana, proveniente del otro lado del globo, se puede encontrar a unas cuadras de distancia.

¿Cómo le han hecho entonces los restaurantes exitosos para mantenernos interesados en sus menús? La respuesta es simple: hacer lo mismo, pero mejor.

Innovar en la cocina

Eso de cambiar la receta no es algo nuevo; de hecho, en México nos encanta jugarle al cocinero loco y meterle cosas diferentes a las recetas de siempre. Así nació la famosa guajolota, la manteconcha, los chilaquiles rellenos, el “suchi” sinaloense y la pizza mexicana… hasta el tradicional chile en nogada es resultado de esta creatividad.

Foto por Rodrigo Contreras

Sí, sí, nos enfurece cuando los “gringos” cambian una receta mexicana, pero si los japoneses y los italianos vieran lo que le hemos hecho a sus cocinas, pegarían un grito al cielo. Pero es que modificar la receta no significa faltarle al respeto a la cultura, sino innovar para satisfacer paladares que cada vez son más exigentes.

Animal y su cocina innovadora

Una prueba de ello es Animal, un restaurante famoso por su cocina asiática, pero que, en realidad, está jugando un juego mucho más grande: el de innovar.

Apenas al entrar te das cuenta de que no estás en un lugar cualquiera: las cómodas mesas, algunas con sillas y otras con sillones, rodeadas de naturaleza como si estuvieras en medio de la selva y con una música envolvente son solo el preludio de lo que estás por encontrar.

Foto por Rodrigo Contreras

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Y no es que Animal haya descubierto el hilo negro; de hecho, vas a encontrar mucho de lo que hay en otras partes: sushi, tostadas de atún, nigiris y hasta tacos al pastor. ¿La diferencia? Todo está hecho de manera diferente.

Un bocado diferente

Empezando por los dumplings, que van rellenos de un short rib súper jugoso y suave, con una cama de ají amarillo que resalta los sabores del relleno, o con unas tostadas de atún con una salsa macha dulce que recuerdan a las clásicas, pero con un toque que te hace decir “esto es nuevo”, la cocina demuestra que mezclar cosas tiene su ciencia y que, hecho de la manera correcta, puede sorprendernos aunque se trate de algo que, en teoría, ya hemos probado más de una vez.

Otro imperdible son los ejotes, y es que cuando uno piensa en ellos nunca se imagina que se va a encontrar con uno de los favoritos de los clientes frecuentes; crujientes y deliciosos, estos ejotes llevan una cubierta de almendra y una salsa agridulce ligeramente picante que los convierte en una experiencia totalmente diferente.

Foto por Rodrigo Contreras

Por supuesto, no podemos dejar de lado el típico sushi, aunque aquí de típico no tiene mucho. Desde el maki Tuna Bruselas, con shishito y aguacate por dentro, y atún y col de Bruselas por fuera, hasta el especial de la casa, con camarón empanizado por dentro y lubina fresca por fuera, cada uno brilla de manera única.

Dos con todo

Pero si esa propuesta asiático-mexicana no te parece sorprendente, ¿qué tal unos taquitos al pastor?

Sí, en Animal también te los encuentras, con todo y su piña, su limón, su salsa y su jardín, pero con un giro muy interesante: el trompo se hace con una combinación en capas de arrachera, pork belly y rib eye.

Foto por Rodrigo Contreras

Esto no solo hace que suene más “nice”, también le aporta otro nivel de texturas y sabor que hace que uno de los tacos que más hemos comido sea una experiencia novedosa.

Para cerrar con Tokio

De hecho, aunque Animal es popular por sus platillos orientales, los taquitos no son lo único que se separa de este concepto, pues los postres también son de otro mundo; especialmente el pastel de campechanas, con crujientes capas de hojaldre, caramelo de la casa y nieve de pistache.

Ya sé, suena súper dulce, y lo es, pero vale cada bocado, no solo porque la porción es bastante generosa, sino porque mezcla diferentes elementos que resultan en una explosión de sabores y texturas, perfectos para coronar la velada.

Foto por Rodrigo Contreras

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Al final, quizá eso es lo que hace interesante a Animal: no intenta reinventar la cocina desde cero, sino tomar cosas que ya conocemos y darles una vuelta para que vuelvan a sorprendernos. Porque en una ciudad donde prácticamente ya podemos encontrar de todo, hacer lo de siempre, pero hacerlo diferente, también tiene su mérito.

No te pierdas la oportunidad de visitarlo en el lobby del hotel St. Regis o en la calle de Presidente Masaryk para darle la vuelta a tu rutina, y síguelo en Instagram para terminar de enamorarte de su propuesta gastronómica.

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