Ya estamos en esa época del año en la que parece que todo sabe a pan de muerto. Y cómo no, si desde finales de septiembre las panaderías, cafeterías y hasta los supermercados comienzan a llenar sus vitrinas con este clásico de temporada. Hay desde los panes más tradicionales, con su cubierta de azúcar, hasta versiones rellenas, cubiertas de chocolate o con ingredientes que probablemente nunca imaginaste encontrar en un pan de muerto.

La oferta es enorme, especialmente en zonas como la Roma, la Condesa y Polanco, donde cada año aparecen nuevas propuestas para satisfacer nuestros antojos otoñales. Pero ¿qué pasa cuando queremos encontrar buen pan sin tener que ir hasta los lugares de siempre?

Pues resulta que hay opciones bastante interesantes fuera de estos circuitos, y una de ellas es Pecana Bakery, una pequeña panadería y cafetería de especialidad en la colonia Independencia, donde el aroma a pan recién horneado llega hasta la calle. Sí, incluso antes de entrar ya se te empieza a antojar algo.

Y si eres de los que creen que un buen pan de muerto no necesita demasiados adornos para ser memorable, sigue leyendo, porque aquí hay un par de versiones que vale la pena probar.

Foto por Rodrigo Contreras

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Pan de muerto para todos los gustos

Además de los clásicos panes de siempre, como chocolatines o croissants, en Pecana puedes encontrar, durante esta temporada, dos versiones del clásico de Día de Muertos: la tradicional y una elaborada con pulque. Ambas tienen una excelente textura, pero cada una ofrece una experiencia distinta.

La tradicional se prepara con una infusión de cítricos y azahar, y viene espolvoreada con la clásica cubierta de azúcar. Es suave, aromática y tiene ese sabor que uno espera encontrar en un buen pan de muerto, sin necesidad de recurrir a rellenos o coberturas extravagantes.

Pero si quieres probar algo diferente, te recomiendo darle una oportunidad al pan de muerto de pulque. Esta versión incorpora esta bebida ancestral, cítricos y especias a la masa, y está decorada con ajonjolí en lugar de azúcar. El resultado es una pieza con mucha personalidad que se sale un poquito de lo habitual, pero que no pierde de vista la tradición.

Y es que, aunque hoy estamos acostumbrados a encontrar panes de muerto de todos los sabores imaginables, el pulque tiene una larga historia en la gastronomía mexicana, especialmente en la elaboración de pan, y forma parte de las tradiciones alimentarias de distintas regiones del país. Así que esta versión no solo es una alternativa para quienes buscan probar algo diferente, sino también una manera de llevar un ingrediente con tanta historia a uno de los panes más representativos de estas fechas.

Foto por Rodrigo Contreras

Ahora bien, si eres de los que disfrutan el pan acompañado de algo más, aquí viene una de mis partes favoritas: puedes pedir una orden de nata de rancho para acompañarlo. ¿La mejor manera de comerlo? Eso ya depende de ti. Puedes abrir el pan y utilizarla como relleno o ir tomando cada trocito para untarlo con una generosa porción de nata.

Café, calabaza y un toque de cítricos

Claro que un buen pan necesita una bebida a la altura, y en Pecana también hay opciones para quienes disfrutan los sabores de otoño sin limitarse al típico café con leche o el chocolate caliente -aunque estas nunca dejan de ser una excelente opción-.

Una de ellas es el Pumpkin Spice Latte, que tiene un sabor sutil a calabaza y especias. Además, la presentación es bastante atractiva: en el vaso se distinguen claramente las capas de leche, café y jarabe de calabaza, así que desde el primer momento puedes ver lo que estás a punto de disfrutar. Y no, no todo se trata de que se vea bonito; el sabor acompaña muy bien esa primera impresión (aunque si te recomiendo mezclarlo bien para apreciar todos los sabores).

Pero si lo tuyo son las bebidas más frescas, el Otoño Tonic es una alternativa que definitivamente vale la pena considerar. Se prepara con jarabe de cítricos, agua tónica y espresso, una combinación en la que la acidez de los cítricos se encuentra con la amargura del café y de la quinina para dar como resultado una bebida refrescante y muy agradable.

Foto por Rodrigo Contreras

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Lo interesante es que aquí las bebidas no se limitan a mezclar ingredientes para conseguir un sabor de temporada. El jarabe de calabaza y el de cítricos se preparan en el propio taller, igual que el pan y buena parte de los productos que encuentras en la vitrina. Es decir, no se trata simplemente de comprar un pan para acompañar tu café, sino de disfrutar una propuesta en la que hay trabajo detrás de prácticamente cada elemento.

De una dark kitchen a una panadería de barrio

Detrás de Pecana están Gaby Vázquez y Memo Pérez, quienes comenzaron el proyecto en 2020 como una dark kitchen y, con el tiempo, lograron llevarlo a un espacio propio abierto al público.

Gaby está al frente de la panadería y la cocina, mientras que Memo se encarga de la barra. Juntos han construido una propuesta que mantiene esa escala pequeña de taller, donde el cuidado de los procesos es parte importante de lo que ofrecen.

Y es que, cuando hablamos de pan artesanal, no todo se reduce a utilizar buenos ingredientes. También importa el tiempo que se le dedica a cada preparación, respetar las fermentaciones y entender que hay productos que simplemente no se pueden hacer con prisas. En Pecana, buena parte de esa filosofía se refleja en el resultado final.

Foto por Rodrigo Contreras

Incluso el nombre tiene una historia familiar: Pecana fue pensado como un homenaje a la mamá y la abuela de Gaby, quienes, desde que ella comenzó a hornear, solían pedirle que todo llevara nuez. Un detalle que habla de cómo un proyecto puede crecer sin dejar atrás esos recuerdos y costumbres que le dieron origen.

Además, los ingredientes que no se elaboran directamente en el taller, como el pulque, se consiguen principalmente a través de comercios locales. Así, el proyecto también mantiene una relación con otros negocios de la comunidad, algo que vale la pena reconocer cuando hablamos de propuestas gastronómicas independientes.

Un rinconcito para descubrir

Pecana no es una cafetería enorme ni necesita serlo. Es un espacio pequeño donde puedes encontrar pan artesanal, café de especialidad y bebidas que aprovechan los sabores de la temporada sin complicarse de más. Y, aunque en esta ocasión fui específicamente a probar su pan de muerto, tanto las bebidas como la atención al detalle en las preparaciones terminaron de completar la experiencia.

Si todavía estás buscando dónde probar pan de muerto en la Ciudad de México, esta puede ser una buena alternativa para salir de las rutas habituales y descubrir lo que se está haciendo en otras colonias de la ciudad. Mi recomendación es que no te quedes únicamente con la versión tradicional: prueba también la de pulque y, si eres fan de la nata, no te saltes ese acompañamiento.

El pan de muerto estará disponible hasta el 6 de noviembre, así que todavía tienes oportunidad de darte una vuelta. Y tú, ¿eres de los que prefieren el pan de muerto tradicional o te gusta probar las versiones diferentes que aparecen cada año? Sea cual sea tu respuesta, Pecana tiene una opción para acompañar tu antojo de temporada.

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