
Uno de los platillos mexicanos más malinterpretados y subestimados es el burrito. A menudo, sobre todo en el centro y sur del país, cuando dices «comida mexicana», el burrito casi nunca aparece en la conversación. De hecho, muchos pensamos que «eso no es mexicano, es lo que los gringos creen que comemos los mexicanos», pero la realidad es que nada podría estar más alejado de la verdad.
El origen del burrito
Parte de la confusión viene de que, a veces, el único burrito que tenemos al alcance es ese empaquetado que vemos en algunas tiendas de conveniencia y que, aunque debo admitir que tiene buen sabor, no parece auténticamente mexicano. Sobre todo si consideramos que en redes sociales hay un montón de videos y recetas estadounidenses para preparar burritos con arroz, frijoles, pollo y queso amarillo.
Y si relacionamos su nombre con el ridículo estereotipo de que todos los mexicanos andamos con sombrero y sarape montados en un burro, este conjunto de ideas puede hacernos creer que el burrito es un invento de nuestros vecinos del norte, como un intento extraño de imitar un taco, pero en realidad, el burrito es tan mexicano como el mole.

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Resulta que, en el norte del país, el terreno árido dificulta el cultivo del maíz, mientras que el trigo se da de maravilla. Así que, desde la época colonial, ya existía una fuerte tradición de elaborar tortillas de harina que, además de ser más suaves, son más resistentes que las de maíz. Solo era cuestión de tiempo para que alguien decidiera utilizarlas para envolver alimentos como si fueran un paquete.
Por eso, los primeros burritos eran muy sencillos: una tortilla de harina doblada alrededor de un solo guiso, como frijoles refritos, chile colorado, machaca, deshebrada o chicharrón prensado. De hecho, todavía hoy, en Chihuahua es común pedir un burrito especificando un solo relleno: «uno de frijoles», «uno de asado» o «uno de chile pasado».
¿Por qué se llama burrito?
Respecto a su nombre, existen diferentes teorías, pero la más aceptada cuenta que, durante la Revolución Mexicana, un vendedor de Ciudad Juárez transportaba comida en un burro para venderla. Como la gente decía que compraba la comida «del burrito», el nombre terminó pasando al alimento.
Aunque no existen pruebas documentadas que confirmen esta versión, ni ninguna otra de las teorías, lo que sí queda claro es que no se trata de un apodo inventado por los estadounidenses relacionado con el estereotipo con el que durante años nos marcaron.

El burrito mexicano y el tex-mex no son lo mismo
Aunque el burrito también ha pasado a formar parte de la cocina tex-mex, el intercambio cultural en la frontera permitió que llegara a manos de cocineros estadounidenses, quienes terminaron adaptándolo a sus propios gustos.
La diferencia entre ambos es enorme. Mientras que el burrito tradicional mexicano suele consistir en un solo guisado envuelto en una tortilla de harina, pensado para que un trabajador pueda detenerse unos minutos a comer sin ensuciarse demasiado, la versión estadounidense incorpora arroz, frijoles, queso, crema y otros ingredientes que lo convierten, por sí solo, en una comida abundante y difícil de comer mientras se camina o durante un breve descanso laboral.
Burritos México en la CDMX
Aunque durante muchos años fue complicado encontrar buenos burritos norteños en la Ciudad de México, poco a poco han comenzado a aparecer propuestas que buscan rescatar su esencia sin dejar de lado opciones para distintos gustos. Ese es el caso de Burritos México, una cadena que recientemente abrió una nueva sucursal en Santa Fe y cuya propuesta gira alrededor de burritos preparados con tortillas de harina y distintos guisados inspirados en la cocina mexicana.

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Además de los burritos tradicionales de carne asada, el menú incluye opciones como cochinita pibil, carnitas y alternativas vegetarianas, además de quesadillas, bowls, flautas y otros platillos mexicanos. Además, cabe destacar que el espacio cuenta con un estilo vintage sin ser viejo que hace que se sienta cómodo y acogedor pero fresco al mismo tiempo. Pero lo más importante está en la comida: guisados perfectamente sazonados que conservan ese carácter casero que uno espera encontrar dentro de una buena tortilla de harina.
Quizá el burrito nunca alcance la popularidad nacional de los tacos o las quesadillas, pero eso no significa que sea menos mexicano. Al contrario, es un platillo que nació como respuesta a las condiciones del norte del país y que, con el tiempo, terminó cruzando fronteras hasta convertirse en uno de los alimentos mexicanos más conocidos del mundo.
Así que la próxima vez que alguien diga que «los burritos no son mexicanos», ya tendrás una buena historia para responderle. Y, de paso, también un buen pretexto para salir a comer uno de verdad. Visita Burritos México en cualquiera de sus sucursales -Miyana o Santa Fe- y no olvides seguirlos en Instagram para enterarte de sus promociones.



