Dentro de esta gran ciudad existen pequeños rincones que te hacen volver una y otra vez, para mí, María Ciento38 es uno de estos lugares. No basta con sus rotaciones de menú o los platillos de temporada, también integran nuevas joyas a su repertorio de fermentados.

De la mano del sommelier Giovanni Orlotti y la cocina de Nonna, es que nos aventuramos a descubrir esta nueva carta de vinos que nos ofrece el restaurante. El camino empieza con un pequeño aperitivo, un coctel clásico veneciano, inspirado en el clásico Bellini. Este fresco brebaje está compuesto por una base de prosecco, unas gotas de frambuesa para obtener una coloración rosada y pulpa de durazno blanco, originario de la región.

La frescura de esta primera copa ameritaba una celebración de platillo y así es como llegó a la mesa una pizzeta con higos frescos, queso camembert y ajonjolí garapiñado. El equilibrio entre estos elementos potenciaba la frescura del coctel y nos dejaba deseosos de continuar con el maridaje.

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Un poco de los nuevos vinos

Entrando en el terreno de los blancos, hizo su aparición un Cadetto, nombrado en honor a los cadetes del ejército, aquellos quienes se encuentran al inicio de la formación, y aunque ya tienen entrenamiento, carecen de la rudeza del soldado promedio. De la cepa Trebbiano destaca su frescura, aunque cuenta con carácter suficiente para ir acompañado por ravioles al queso azul o unos canelones de ricotta y espinaca.

Los tintos no se hicieron esperar y surgió un 12 e mezzo de varietal Primitivo del Salento, sorprendió con su maridaje que constó de un cous cous de mariscos, algo poco usual ya que se acostumbra encontrar a los frutos del mar junto a un blanco, pero que las características de este brebaje armonizaron perfectamente.

El siguiente de la lista fue un Vignafranca de cepa Montepulciano D’Abruzzo, un tinto más corpulento que el anterior y que hizo maridaje con una Tagliatelle al ragú de carne. Este plato consta de una pasta con carne de res trozada, acompañada de salsa pomodoro, chícharos cocidos al vino blanco, queso mozzarella y un toque de mantequilla.

Un final con carácter

Por último surgieron dos hermanos, un Angimbé de uva Inzolia y Chardonnay, a la par del Benuara y su varietal Nero D’Avola con un toque de Syrah. Este par de gran potencia pero carácter frutal, fue acompañado con una de las estrellas de Nonna, el spezzatino di manzo, una receta de juventud, que mezcla un filete de res al vino blanco y especias, con un cremoso puré de papa y trozos de tocino.

Copa a copa la decisión de cuál sería el favorito se volvía muy complicada, y también como en gustos se rompen géneros, la decisión recae en el aventurero que después de leer estas cuantas palabras decida viajar a María Ciento38 y deguste los diferentes vinos que ofrece su carta.

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