Una vez más, la temporada invernal llega a las mesas del mundo, y aunque la pandemia se mantiene, no es motivo suficiente para apagar el espíritu de la temporada. Es por eso que como ya es tradición, María Ciento38 presenta su menú de otoño invierno.

La selección de este año va más allá de las recetas tradicionales sicilianas, la carga de memorias, historias y recuerdos, que invaden la carta, son significativas. Cada uno de los integrantes de este menú, fue seleccionado o diseñado, en algunos casos, por la Nonna, mente tras los sabores de María.

Platos de bienvenida

A manera de recepción e invitándonos a permanecer en la mesa, un plato de gnocchi napoletane, nos cuenta la historia de la boda de la Nonna y como fue uno de los encargados de regocijar a los invitados. El sabor de la sémola de la pasta, junto a chícharos tiernos y pequeños trozos de jamón de pierna, interactúan en armonía con la salsa de granna pedano para dejar en el paladar un jugueteo de dulces y salados.

Ya con el hambre en aumento y el deseo de conocer el resto del menú, hace su aparición una pizza al broccolo bianco. Como el resto de las pizzas del lugar, la simpleza de sus ingredientes es lo que la hace única en su tipo. Una masa esponjosa por dentro y crocante en el exterior, es cubierta por una capa de coliflor frita y láminas gratinadas de queso Asiago, junto a  un toque de aceite de oliva.

NO PUEDES PERDERTE: DESCUBRE CÓMO MANTENER SÚPER FRESCO EL ACEITE DE OLIVA EXTRA VIERGEN

Clásicos con historia

Después de tan reconfortante bienvenida, llegan las estrellas de la comida, el primero es un chuletón de cerdo, con un glasé de camote y una guarnición de papas al romero y chícharos en vaina. La cocción prolongada del corte lo hace tan suave como la mantequilla, y aunado a la frescura y dulzor de las verduras que lo acompañan, se vuelve un plato digno de reyes.

El segundo protagonista de la carta, es un clásico de la cocina de María, hablamos del spezzatino di manzo, una de las tantas creaciones de la Nonna y que no puede faltar año tras año. Consiste en filete de res al vino blanco y especias, montado sobre una cama de puré de papa con trozos de tocino.

Antes de llegar al postre hay un último platillo salado, una mezcla entre la tradición y el deseo de buenaventura, por parte de todo el equipo del restaurante. Volviéndose el preludio del fin, el cotechino encapsula en la simpleza de su preparación un gran simbolismo. En la creencia mediterránea, el consumo de lentejas a fin de año, atrae la prosperidad monetaria, así que este plato de dichas leguminosas con un poco de embutidos de cerdo, regala a quien lo pruebe suerte para el porvenir.

Finales invernales

Cerrando con otro clásico de la casa, la torta di natale ocupa el lugar del postre, pasta hojaldre rellena de crema pastelera, frutos secos, naranja cristalizada y adornada con una nevada de azúcar glass. Un dulce final, para una ocasión especial y más en un año tan tormentoso como ha sido este.

Ir a María Ciento38 no es ir a un restaurante, es entrar a la casa de la Nonna, volverte un niño en su patio y esperar dichoso la hora de la comida. Escapemos de la tormentosa cuarentena y disfrutemos un poco de lo que nos ofrece este rincón de Sicilia en México.

TE INVITAMOS A QUE TAMBIÉN LEAS: CALOR DE HOGAR.

Publicidad

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.