Este sábado 22 de junio se llevó a cabo la XIII edición del Concurso Joven Sommelier Mexicano en las instalaciones queretanas de la Sala Finca Vivé Freixenet.

El jurado estuvo conformado por 20 miembros entre diversas personalidades del mundo del vino en México, sommeliers, chefs, distribuidores e importadores de etiquetas, así como de académicos y directivos de instituciones encargadas de la formación de profesionales en el ámbito de la restauración.

Las etapas

El concurso se realizó en varias etapas. En la primera de ellas se aplicó un examen teórico para evaluar los conocimientos generales acerca de vitivinicultura a los 26 concursantes asistentes. Luego de esta etapa pasaron por una segunda, que constaba de cuatro pruebas cronometradas de apreciación organoléptica, cada una de ellas levada a cabo por un modulo diferente de jueces asignados: diferenciación de aromas particulares en los vinos, identificación de cepas por tipicidad aromática, identificación aromática a ciegas de destilados y sugerencias de maridaje para vino.

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Luego de estas dos fases se realizó una primera eliminación para quedar con solo una decena de los mejores preparados.

En una tercera etapa la consigan era catar uno de cuatro vinos disponibles (espumoso, blanco y dos tintos), frente a todos los miembros del jurado en un lapso no mayor a tres minutos, quienes los fueron calificando para hacer una segunda eliminación y solo llevar a los cinco mejores talentos a la recta final.

En la penúltima prueba realizada de manera simultánea a los participantes se buscó la demostración de destreza por parte de los jóvenes. Esta, consistía en el descorche de un vino espumoso, así como su servicio en seis copas en un lapso de tres minutos máximo. La consigna era que, al finalizar, la botella debía quedar vacía y no podrían rectificar el contenido de las copas anteriores. En esta prueba, al público se le había hecho notar que, intencionalmente, se habían alineado frente a cada concursante siete copas en lugar de seis de tal manera que, también se evaluaría si habían prestado atención a las instrucciones.

Esta parte de la justa gustó mucho al jurado, porque se probó una habilidad que a su consideración es de suma importancia en el servicio de mesa: estar siempre atentos a las peticiones del cliente, además de ser capaces de servir el vino a la perfección desde un inicio, lo que marca elegancia y distinción.

Las copas de vino que fue servido por los concursantes fueron repartidas entre los asistentes. En ese momento Ricardo Espíndola, sommelier, director de la Escuela Mexicana de Sommeliers y organizador del evento desde su primera edición, confesó: “La verdad es que esta prueba fue un pretexto para invitarles una copa a nuestro público”, lo que hizo que todos rieran al unísono y alivió la tensión que se vivía en aquel momento.

Al finalizar esta prueba el jurado eliminó a dos concursantes más, quedando únicamente tres entre quienes se disputaría la final: Mariana Aguilar, Mariana Cadena y Germán Oliva.

German Oliva, Mariana Cadena, Mariana Aguilar y Ricardo Espíndola

La final

Para el último desafío, los concursantes debían ofrecer el servicio de un vino tinto a la mesa ante seis diferentes jurados en cada ocasión; estos les plantearían un escenario ficticio de celebración. Hubo requerimientos especiales tales como solicitarles que les sugirieran vinos adecuados para los alimentos que iban a consumir, cuestionarlos acerca de las características del vino (cepas, regiones, etc.), pedir un vino espumoso o hasta un vaso de agua antes de comenzar con el servicio del tinto. En esta etapa se evaluó la capacidad de los participantes de “saber llevar la mesa”, es decir, su maestría para saber orientar a los comensales en la elección del vino más se adecue a su gusto y a la ocasión. Ocho minutos fue el tiempo destinado para cada participante en esta intervención.

Las dos «Marianas» recibiendo los resultados finales

Entre consejos, risas y lágrimas se dieron a conocer el orden de los lugares que habían obtenido los concursantes:
El primer lugar para Mariana Aguilar, el segundo para Mariana Cadena y el tercero para Germán Oliva.

Los premios obtenidos contemplaban viajes al interior de la república tales como:

  • Ensenada, para conocer la región vinícola y diferentes bodegas
  • Parras Coahuila, Casa Madero
  • Querétaro, para realizar prácticas en una bodega durante la época de vendimia
  • Oaxaca, para realizar una especialidad en el destilado insignia del estado

Además, una serie de vinos de gama premium –tanto nacionales como importados– les fueron entregados a los primeros lugares. Además, podrán participar en el selectivo nacional para ir a representar a México en la Competición Internacional del Joven Sommelier celebrada por la cofradía Chaîne des Rôtisseurs, Association Mondiale de la Gastronomie. Por su parte, la ganadora representará al Joven Sommelier en el concurso Taittinger Sommelier d’Or que se llevará acabo en octubre próximo.

También fue otorgado un reconocimiento a Anayenssi Nieto Fermosa por haber realizado la mejor cata frente al jurado.

Sin duda alguna, esta justa marca la carrera de los jóvenes de manera importante, ya que ellos con su talento, se perfilan para desenvolverse profesionalmente en el mundo enológico tanto en el marco nacional como internacional.

Los ganadores y algunos de los miembro del jurado

¡Muchas felicidades a los ganadores, seguiremos pendientes de su rumbo!

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