Kypros: sueños de tequila

Angel Venegas
Angel Venegas
Gastrónomo y periodista gastronómico apasionado por la fotografía, historia y comida. Mantiene conexión con la cocina para preservar su sazón y comparte su pasión con otros. Dispuesto a ofrecer datos curiosos, referencias históricas y rarezas de la vida.

Una de las grandes maravillas de este trabajo es poder ver la evolución de un sinfín de proyectos. Lo mejor es que no todos son restaurantes, también hay casos como el de Kypros, un amplio consentido en Saborearte.

Recuerdo perfectamente hace cinco años un evento en Hacienda de los Morales, ese día íbamos Julieta, editora de Saborearte y yo. Una cena como cualquier otra en ese establecimiento, pero esa vez el rey de la velada era un tequila que se abría paso entre gigantes. También guardo en mi memoria los primeros comentarios que tuvimos, “tiene potencial, pero aún hay cosas por ajustar y mejorar”.

Hoy el tiempo ha pasado como un parpadeo y tras un lustro de seguir muy de cerca este destilado, puedo decir que sí han ajustado cosas, mejorado muchas y crecido a lo grande. Llegar a un quinto aniversario se dice fácil, pero en una industria donde la gente espera milagros y las marcas aprietan con peticiones absurdas, es una proeza descomunal.

Del imaginario a la realidad

Yo sé perfectamente que la gente detrás de Kypros es más de la que aparenta, pero nada de esto hubiera sido posible sin Gabriela Vásquez. Más allá de ostentar el título de fundadora, Gaby es la artífice de un sueño que se ha hecho realidad y que a la fecha sigue sorprendiendo a propios y ajenos.

Aunque las metas fueron lo más claras posibles, el camino no siempre lo ha sido y eso es lo más divertido de la vida. Seguir lo que se presenta y ver cómo se aprovechan los cambios para conseguir el mejor potencial. A la fecha han recorrido varios países, entrado a restaurantes reconocidos y ganado preseas en concursos internacionales.

Hasta hace unos cuantos días la familia Kypros tenía tres integrantes, un blanco que destaca por su explosividad en el paladar y una presencia maravillosa para cocteles. Seguido por un reposado más amigable en cada degustación y que se puede maridar con gran variedad de platos. Y en su momento el más especializado del grupo, un añejo de amplio potencial tanto para disfrutar solo, como con uno que otro postre complicado.

Cada uno con sus tiempos y movimientos, pero aprovechando esta fecha tan especial, al fin salió a la luz el nuevo integrante. Con casi toda la vida de la marca esperando pacientemente en una barrica, las notas del tiempo se hicieron materiales en una copa de tequila extra añejo.

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Cuatro copas, cuatro historias

Pero antes de contarles de este nuevo capítulo, me voy a tomar el atrevimiento de hablar más de la vida de Gaby y su relación con cada tequila. Obviamente empezamos con el blanco y el paradigma de la juventud, esos años llenos de energía pero sin un plan claro.

Bien lo decía Chavela Vargas, un mexicano nace donde se le da la gana y la mujer detrás de este destilado es un claro ejemplo. Orgullosamente venezolana, pero profundamente enamorada de México, Gaby llegó por un giro del destino y se quedó por convicción.

Y esto se relaciona con el tequila blanco, desbordando energía, con muchos cambios, buscando cómo seguir su sueño y no siempre dentro del mundo de la gastronomía. Pero el tiempo nos encamina y nos hace crecer, con su formación como chef entró a la industria en cocinas privadas.

Aquí empieza el capítulo que le toca al reposado. Hacer lo que amas te da una nueva perspectiva de la vida, pero también es necesario “reposar” para sacar el máximo potencial. Y algunas veces ese descanso no es voluntario ni fácil de afrontar. Tuve un profesor que decía “la vida es cruel y malvada” y en más de una ocasión sí lo es, una lesión en la columna puso a prueba la entereza de Gaby y la sacó de las cocinas.

Por fortuna no es una mujer que se deje vencer y salió adelante, ahora formándose como sommelier. Así es como el mundo de las bebidas le dio la bienvenida y el tequila la hizo tener una primera gran duda “¿puedo hacer tequila si no soy mexicana?”. Por fortuna lo que tiene que ser mexicano es el agave y así damos paso al capítulo del añejo.

Del presente a lo que vendrá

Junto al maestro tequilero Mariano y la unión de conocimientos de ambos nació Kypros y digo que este momento hace referencia al añejo por el tiempo. Si se dan cuenta antes de que naciera esta marca, Gaby ya tenía su tiempo de reposo en la barrica de la vida. La dicha de conseguir algunos logros, pero también los tragos amargos que te hacen cambiar el paradigma, sin perder la fuerza para seguir.

Durante los últimos 3 años, por mencionar algunos de los logros que han conseguido, puedo resaltar 11 preseas en concursos internacionales. La entrada a mercados extranjeros, como el inglés, que por experiencia personal puedo decir que no tienen un paladar fácil de enamorar. Incluso organizar concursos que juntaron al talento femenino en Diosas de la Paloma y la idea de reinterpretar un clásico.

Y así llegamos a la noche donde develaron el extra añejo, casi cinco años para obtener la primera producción que se limita a 1500 botellas. Un capítulo del que todavía no les puedo contar gran cosa porque apenas está por ser escrito. Pero del que les puedo decir que empieza con la sonrisa más grande que le he visto a Gaby y un brindis que dejó huella.

Con estas últimas líneas no solo quiero felicitar a toda la familia Kypros, por sus logros y para que conquisten todo lo que se propongan. Sino también agradecerles por la oportunidad de seguir este proyecto tan de cerca y verlos crecer día con día. Salud y nos vemos pronto.

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