La alimentación es un tema prioritario en cuanto a la salud, especialmente cuando hablamos de los niños.  Por ello, acercándonos a los nutriólogos y pediatras, es importante aclarar algunos mitos y realidades respecto a los jugos y bebidas para los menores.

Al elaborar los jugos (procesarlos, licuarlos o exprimirlos, al exponerles a la luz, al aire o dejarlos en una jarra, ya sea por un rato o todo el día, preparados desde la mañana temprano en el refrigerador o a temperatura ambiente), las vitaminas y los minerales se pierden en un amplio porcentaje, y los niños terminan tomando líquidos azucarados por el azúcar natural y los endulzantes que se agregan en su elaboración, sin fibra y prácticamente carentes de vitaminas y minerales, es decir, jugos únicamente como fuente de calorías.

Es mucho mejor el consumo de las frutas enteras o en trozo, ya que son fuente de fibra natural, minerales y vitaminas y contienen todos los nutrientes que se conservan al comerlas de esta manera.

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Es conveniente promover el consumo de agua, desde que se inicia la alimentación diferente a la leche como las fórmulas infantiles (alimentación complementaria), es decir, a partir de los 6 meses de edad.

Recordarles y explicarles que nuestro organismo es 60-70% de agua, y que su ingesta facilita el funcionamiento del mismo así como promueve el crecimiento, beneficios del agua que deben conocer los niños.

 La Academia Americana de Pediatría ha observado que los niños que toman jugo en cantidades mayores a las recomendadas, desplazan el consumo de fórmulas infantiles, leche, yogures, “bebidas” que son saludables y necesarias para el crecimiento y el desarrollo del esqueleto, entre otras, porque proveen calcio y proteínas de buena calidad.

Existe el riesgo de desnutrición traducido en un bajo peso, especialmente en los niños de menor edad, porque quedan rápidamente satisfechos con base en jugos que no les provee nutrientes y no consumen entonces los alimentos que concentran variedad de nutrientes como proteínas, minerales, vitaminas.

El exceso de jugos aumenta la disponibilidad de azúcar en el intestino, que determina un aumento en el ritmo evacuatorio, genera las llamadas diarreas “osmóticas” o funcionales, aumentando las pérdidas del niño, impidiendo que pueda digerir y absorber nutrientes, por tanto, afecta su crecimiento y desarrollo porque no dispone de suficientes nutrientes.

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También, se ha observado que los niños que toman jugos en dosis superiores a las recomendadas, son más susceptibles al desarrollo de caries.

Finalmente, y de igual manera, se ha visto que algunos niños que toman cantidades que superan los límites autorizados aumentan la susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y a la misma obesidad, entre otras.

imágenes: Pixabay

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