El tiempo vuela y nos volvemos a encontrar en este viaje por Navarra, tierra de hortalizas y amor por la comida. Haciendo una pequeña recapitulación de lo que llevamos recorrido, encontramos las regiones en las que se divide su gastronomía. Los suelos que dan vida a los ingredientes, que en las manos de sus cocineros, dan origen a las maravillas de su cocina.

También hemos conocido los productos que enorgullecen a sus habitantes, ya sea con denominaciones de origen, indicaciones geográficas o certificados de calidad. De la mano se presentaron algunos de sus platillos representativos y regionales, el orgullo de sus fogones.

A su vez, algunos de los atractivos de su turismo gastronómico, demostrando que no sólo se viaja para comer. Ya se cubrieron amplios panoramas de la culinaria Navarra, pero aún queda mucho por explorar. Ahora nos enfocamos en otro entorno de sus destinos, en esta ocasión centrados totalmente en el placer de comer.

La tradición al plato

Dentro del cronograma de cualquier turista culinario, la cocina tradicional es una parada fundamental. Tanto por el gusto de conocer la cuna de los sabores de una región, como para contar con una base de las modificaciones que se le puedan hacer a las recetas ancestrales.

En el caso de Navarra, las opciones tradicionales abundan, impulsado por el respeto de los sabores ancestrales y la manufactura artesanal de sus platillos. En estos puntos se pueden consumir verduras y menestras de temporada, las migas y los platos de caza, así como los postres tradicionales de la región.

Con aires de modernidad

Para el paladar aventurero y con la necesidad de probar la evolución de lo tradicional, la alta cocina se abre paso entre los restaurantes de Navarra. El sello de los chefs y sus interpretaciones de las recetas de antaño, dan un giro de vivacidad que sorprende al comensal que los visita.

Ejemplo indiscutible de la vitalidad de la cultura y cómo es que la cocina se adapta a los tiempos modernos. Aunado a las nuevas expresiones de ingenio e innovación de los gastrónomos, en sus lienzos comestibles.

La magia de la carne

Siguiendo los pasos de la tradición, pero entrando en una categoría propia, los asadores colocan en alto la calidad de los productos cárnicos de la región. La aparente simpleza de cocer proteína al calor de las brasas, se hace presente en estos restaurantes aptos para carnívoros.

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Lugares especializados en el arte del asado, un método de cocción relegado por muchos y apreciado por otros tantos. Parrillas en las que no importa el animal del que provenga la materia prima, siempre será tratado con el respeto que merece, engrandeciendo al producto con la “sencillez” de la cocción.

De la barrica al vaso

Descansando de las grandes preparaciones y entrando en el campo de la complejidad de las bebidas, encontramos las sidrerías. Una de las tres grandes bebidas de la región, de la mano del vino y el pacharán demuestran que la grandeza del campo navarro, no sólo genera alimentos extraordinarios.

La temporada en la que las sidrerías están en su mejor momento es de enero a mayo, meses en los que se da la apertura de las kupelas (barricas). Junto a los vasos de sidra, alimentos como el chorizo, quesos con membrillo, pimientos y algunas carnes, hacen el maridaje perfecto para los visitantes.

Manjares de pequeña escala

El último punto del recorrido, de esta ocasión, es para pasar la tarde y disfrutar del ambiente de la fiesta, sin dejar a un lado el apetito. Los bares y zonas de pinchos conjugan el espíritu de la alta cocina, a una escala de bocado.

El ingenio de los creadores de estos platillos portátiles, se hace notar de bar en bar, ya que no se tratan de recetas establecidas, sino de las expresiones de la mente de sus cocineros. Si la noche es joven y la actitud suficiente, la manera idónea de disfrutarlos, es a través de un recorrido por varios de estos establecimientos en una noche.

La vastedad de las opciones gastronómicas en Navarra, es tan amplia como su territorio, desde la pureza de la tradición, hasta la revolución de la modernidad. Nuestro viaje llega a su ocaso y una última entrega nos espera, nos vemos pronto para hablar de los néctares de las barricas navarras.

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