Los seres humanos han tomado una serie de malas de decisiones durante la evolución que se reflejan en el sistema alimentario de hoy en día.  Se conocen alrededor de 80,000 especies de plantas comestibles y alrededor de 3,000 han sido adoptadas como opción para comer, sin embargo,  la dieta que llevamos actualmente dista mucho de usar 3,000 ingredientes de forma equitativa. Esto, ha llevado a una serie de enfermedades autoprovocadas por el consumo excesivo de aquellos productos favoritos de nuestra especie.

Por increíble que parezca, la dieta calórica diaria del ser humano está basada principalmente en 3 productos. Datos en el libro “The Top 101 Foods that FIGHT Aging”  revelan que el 67% de la ingesta calórica la obtenemos de estos tres: maíz, soya y trigo. Estarás pensando, “yo no como tanto de estos productos”, pero no sólo estamos hablando de tortillas de maíz, sino de todos los derivados que se hacen con estos productos. Por ejemplo:

  • Jarabe de alta fructosa
  • Aceites
  • Harinas y sus productos

Estos productos aparecen en casi todas las etiquetas de los productos procesados: refrescos, cereales, aderezos, condimentos, salsas, pan. Ahora se puede explicar de manera más sencilla la cantidad de niños con intolerancias y alergias, ya que nuestro organismo no está preparado para digerir estas cantidades de un mismo producto. Por ejemplo, la alergia al gluten, que es una proteína contenida en el trigo.

Pero no todo son los procesados, también los consumimos dentro de los alimentos de origen animal, ya que por el beneficio económico de la producción a escala de estos productos,  las vacas, pollos y cerdos son alimentados con maíz, soya y trigo cuando ellos deberían tener una alimentación diferente.  Por más impresionante que suene, inclusive los pescados de granja están siendo alimentados con estos tres productos por el efecto engordador.

Sin embargo, las consecuencias de consumir una dieta tan poco balanceada es atemorizante:

  1. Se produce una sensibilidad a los cambios de insulina provocando obesidad y promoviendo una posible diabetes.
  2. Dejamos con deficiencias a nuestro cuerpo al no consumir todos los alimentos disponibles que de forma natural, contienen vitaminas, minerales, probióticos y antioxidantes que nos ayudan a mantenernos saludables.
  3. La mayoría de estos productos (alrededor del 65% de lo que consumimos) son alimentos transgénicos, ya que debido a la alta demanda, se han tenido que hacer mejoras genéticas para dar abasto al consumo desmedido.
  4. Los productos de soya y sus derivados contienen estrógenos y otras hormonas debido a su forma de producción, que pueden tener efectos cancerígenos, así como acumular grasa en tu cuerpo y hasta provocar cambios como agrandar los senos (incluidos los cuerpos masculinos).

 
La naturaleza nos ha dado una gama increíble de alimentos, la dieta balanceada implica comer toda la diversidad posible, incluyendo las variedades del mismo alimento (no siempre comer jitomate saladet, o la misma variedad de lechuga). Intenta variar tu dieta, verás cambios en tu cuerpo, tendrás diferentes experiencias culinarias y ayudarás a la conservación de especies que son importantes para preservar nuestro planeta. La próxima vez que vayas al mercado, compra variedades diferentes y vegetales que nunca habías probado y ¡cuéntanos cómo te va!

Si quieres saber más al respecto, entra a: huertosurbanica.com/tan-variada-alimentacion/

Por: Georgina Morlett

Facebook: Huertos Urbánica

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