Chère Karla:

Octubre llega presuroso y se nos va de igual manera. Se va, pero trae consigo el otoño y hay que saberlo vivir. Sí, los días corren, vuelan. Y para estar a tono con esa rapidez, qué mejor que tener en nuestro closet, el abrigo, la bufanda, el gorro y la boina, la chamarra de borrega, el chaleco. Y así, cada que una estación llega, correr y ponernos la prenda según el frío o el calor. Y no olvidar la comida. No. Qué va. Esta tarea debe estar en primer término. Por eso algunos sabios del pasado decían que: “El hombre/la mujer, es lo que comen”. Eso quiere decir que si gustamos de platillos variados, y en nuestra mesa están los alimentos más sanos, orgánicos y limpios, combinados con vegetales, frutas, entonces contribuiremos a que nuestro cuerpo permanezca saludable. Y la salud es la más grande aspiración de todas y todos los que habitamos esta globo terráqueo. 

Y establecido lo anterior, mi comentario es que este mes otoñal, en donde los árboles empiezan a desprenderse de sus hojas y que el viento, en muchas regiones de nuestro México, sopla fuerte y está helado. En donde el sol está presente, pero sus rayos no calientan como lo hacían en el verano. Entonces, para hacerle frente a eso, como arriba digo, hay que sacar la bufanda y el abrigo. Y lo que nos llena de júbilo: La comida. Sí, ¿qué vamos a preparar para llenarnos de calor, de vigor y de alegría? Bueno y va: para el desayuno: unos chilaquiles rojos, coronados con un huevo estrellado; un chocolate, espeso y que echa humo por el calor que nos va a dar.

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Cuando el reloj marque las doce, nos caerá bien un medio vaso de vino tinto (es lo que se dice “la hora del amigo”). Y la hora culminante, siempre será la hora del comer: Una sopa de lentejas, con una cucharadita de vinagre de manzana; unos tacos de barbacoa (o de carnitas, si lo prefiere) , con tortillas blandas, recién salidas del comal, y en unas cazuelitas habrá cebollitas picadas con chile de árbol y jitomate y cilantro, salsas rojas y guacamole, para darle más sabor a nuestros tacos. Y en una canasta estarán guiñándonos el ojo unas quesadillas de flor de calabaza, otras de queso Chihuahua, otras de queso Oaxaca, y en sus respectivas jarras lucirán las aguas de mango o de guayaba o de chía o de tamarindo o de jamaica. Sí, para todos los gustos, para satisfacer a toda la familia. 

Amigas que aman la cocina, no doy las recetas de los platillos citados, pues son tan comunes que todas ustedes las conocen como la palma de su mano. Pero, como han notado, estos manjares son para recibir con ganas los aires fríos y las temperaturas bajas. Esas delicias nos darán calor. Así que si estamos bien comidos, pues el otoño y la nieve y los hielos nos tienen sin cuidado.

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Les mando un otoñal abrazo, digital.

Carlos Bracho 

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