En temas de cocina pocas veces volteamos a las figuras masculinas que nos rodean, la mayoría de las veces mencionamos a las abuelas, madres, tías o incluso a las hermanas, pero ¿qué hay de los padres, abuelos, tíos y hermanos? Ellos también influyen en temas de comida.

Aprovechando que su día se aproxima a gran velocidad, uso estas líneas para plasmar una pequeña remembranza de lo que podría denominar el sazón de un padre. Hasta hace unos años este compendio de recuerdos se habría centrado en figuras masculinas que han marcado mi camino alimentario, sin embargo la historia ya es diferente y las memorias que entintan los siguientes párrafos, giran en torno a una sola persona.

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El trasfondo de la historia no tiene relevancia, simplemente diré que la frase que año tras año resuena en todas partes y dice “padre no es el que engendra, sino el que cría” ha tomado un significado especial para mi.

Pequeños detalles con grandes cambios

Quizá su fuerte no es la cocina en sí, pero bien que me ha dejado algunos trucos que cambiaron el panorama de grandes recetas caseras. Por sacar algunas a bote pronto, la sencillez de coronar la cocción de un alambre cualquiera, con un curado de piña le da un carácter de coqueteo a cada bocado. 

O también el ligero baño de huevo al preparar pan francés, impidiendo que el pan absorba durante mucho tiempo el líquido, consiguiendo una consistencia firme por fuera y esponjosa por dentro. Claramente acompañado de un moka casero, en el que primero se debe disolver el chocolate y luego el café, ya que si es diferente no tendrá el sabor de los dos mundos.

Claro que como bien lo dije, los secretos en la cocina no son lo que más agradezco, sino los lugares que hemos recorrido juntos. Desde puestos lamineros fuera del metro, pasando por mercados de barrio y culminando en restaurantes que solo son conocidos de boca en boca.

Espacios que cuentan historias por los confines de la ciudad, personajes que siendo extraños, son conocidos por los años de visita. Sin fin de recuerdos, memorias y experiencias que se engloban en suculentos aromas y despampanantes sabores, los pequeños detalles que dan forma al sazón de un padre.

Poco más puedo decir, ya que no es justo develar todos los consejos y pericias que me han sido legados con el tiempo, lo que sí puedo hacer es invitarlos a descifrar el toque que les han dejado a ustedes y aferrados a esa idea decir ¡feliz día del padre!

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1 Comentario

  1. Es lo más significativo y hermoso que he leído con esa sutil dedicatoria. Un gracias desde el fondo de mi ser podría no ser suficiente, pero sale de lo más profundo y con todo el amor, porque se han valorado esos pequeños detalles que como PADRE, doy en lo más posible y sé que en un futuro, cuando ya no esté, serán transmitidas a MIS futuras generaciones.

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