Entre las colonias gastronómicas de la Ciudad de México existe una que a veces damos por sentado, aún siendo chilangos y chilangas tal vez nunca hemos fijado la mirada en ella. Se trata de uno de los barrios más icónicos de la ciudad, con gran historia cultural y social: el centro de Tlalpan. Un lugar digno de pasar el fin de semana recorriendo sus callejones empedrados, probando sus bares, restaurantes, y de paso, descubriendo galerías de arte.

Tlalpan tierra firme

Hace más de dos mil años, los habitantes de este lugar nos heredaron Cuicuilco, un centro ceremonial cuyo nombre significa “Lugar de los cantos y danzas”, la pirámide de Tenantongo en el Bosque de Tlalpan y alguno que otro vestigio prehispánico. 

Aquí radicó una sociedad que rendía culto al dios del fuego Huehueteotl y a la montaña de agua: el Ajusco. Asentados en sus faldas, civilizaciones lograron crear un importante y fuerte intercambio comercial. Debido a las erupciones volcánicas de Xitle, el panorama cambió y la gente comenzó a evacuar. Después de mil años y con el volcán inactivo, grupos tepanecos y xochimilcos volvieron a poblar la zona

Alrededor de 1870 se construyó la plaza principal con su kiosco francés, ideado para escuchar música al aire libre, ser el centro recreativo para niños y niñas con la cara y las manos llenas de merengue y helado. Con el paso del tiempo la innovación llegó a este barrio. En 1900 se inauguró el mercado de La Paz en el centro de Tlalpan, uno de los únicos sobrevivientes de la época. 

Repleto de identidad, Tlalpan – hoy alcaldía de la nueva CDMX -, resguarda patrimonios tangibles e intangibles, cultura, gastronomía, arte y sobre todo resiliencia.

Para sentirse como en Oaxaca

En el centro histórico de Tlalpan sobran opciones para ir a comer. Desde una de las cantinas más antiguas de la Ciudad, hasta propuestas nacionales e internacionales. 

Aquí te contaré sobre un recorrido a pie donde podrás degustar diferentes platillos y bebidas en distintos restaurantes, con una parada artística para conocer uno de los colectivos de arte que reside en este barrio. 

Comenzamos con un fiel representante de Oaxaca: Barra Alipús. Si por tu mente hizo ruido la marca del mezcal, estás en lo correcto, este es el restaurante de los famosos mezcales Alipús.  Un lugar que rinde homenaje a la vida; los colores de sus paredes aludiendo al agave Tobalá, en la pared principal una obra del maestro Joel Rendón, donde representa la dualidad, lo masculino y femenino a través de la luna y el sol. 

Con la cocina a cargo de la mayora Dulce Sánchez, cada platillo fue ideado para maridar con un buen mezcal, o bien, un trago elaborado con el mismo. “Pasión de verano” es el nombre de un brebaje que lleva lichi, frutos rojos, jugo de arándano y el nombrado destilado de agave, creado por la head bartender Anaid Lugo. Un coctel refrescante, ideal para abrir apetito para lo que viene.

Probamos las enchiladas bañadas en un mole de la sierra de Oaxaca con crema y queso de cintillo, lleno de notas achocolatadas, dulce y ligeramente ácido, pedirás más tortillas para recoger todo el mole del platillo y no dejar ni una gota atrás. También puedes pedir las memelas hechas con masa de quelites acompañadas de una salsa de chile mixe, un chile típico oaxaqueño que no pica mucho pero está lleno de sabor. En color, este platillo es encantador, con el carmín intenso de la salsa contrastando la masa de tonalidades verdes. Claro que también tienen los taquitos con chapulines o la fiel tlayuda con tasajo. Barra Alipús te hará sentir como en Oaxaca.

Tip goloso: el tamal de chocolate es un absoluto imperdible; esponjoso, lleno de sabor a cacao, pero con un toque de dulzor bien balanceado. 

De México a Francia

A un costado de Alipús puedes encontrar una alternativa clásica francesa: Bistro Lumiere. Un restaurante empapado en estilo Art Decó que ofrece platillos tradicionales de la cocina franca. Si hace calor, te recomiendo que pidas un gin tonic con cítricos, como alternativa, un buen vino tinto es ideal para acompañar tus alimentos. No hay mejor maridaje para esta cocina llena de mantequilla y preparaciones de larga cocción

Aquí es el lugar para pedir los clásicos de clásicos, por ejemplo; los lujosos caracoles a la bourguignon -cocinados con mantequilla, perejil y un toque de brandy-. O la soupe à l’oignon, la cual lleva por base un jugo de res, mucha cebolla y queso parmesano gratinado sobre croutones. Como plato fuerte, un short rib: costillas horneadas en su jugo por ocho horas acompañadas de papas al tomillo. Una comida llena de sazón, queso, hierbas y jugos reducidos concentrando al máximo los sabores. 

Un paseo antes del postre

Antes de terminar el tour culinario, nos dimos una vuelta por la plaza. Pasando por enfrente del kiosco se encuentra el mercado de La Paz. Testigo de la época del Porfiriato, el cual alberga un mural relatando en colores la historia de Cuicuilco. 

Nos adentramos más sobre los callejones de piedra, llenos de bugambilias y enredaderas. Caminando sobre la calle Miguel Hidalgo, comenzamos a vislumbrar en los balcones instalaciones… ¿de arte? ¿conceptuales? ¿protestas? 

Imágenes que captan la mirada de quien tuviera la fortuna (o no) de pasar por ahí. Visuales un tanto grotescos; uno en específico me remitió inevitablemente al arte Povera (arte pobre), el arte de la ruptura que comenzó en la década de los 60’s en Turín, Italia. Una crítica hacia la obsesión del cuerpo, la estética, tal vez hacia el consumismo frenético en el que vivimos hoy en día. No lo sé. Pero es ahí donde radica la belleza oculta del arte contemporáneo: el cuestionamiento causado por la incertidumbre en lo que vemos y la conversación que esto pueda causar. 

A algunos les gusta, a otros no, a unos nos atrapa y hay quienes no pueden digerirlo, pero existe y es necesario. Entre aromas a gráfica y grabado, tinturas y pinturas, Sergio Ricaño, fundador de T.A.C.O. A.C. nos platica un poco sobre el taller, sus diplomados y el colectivo que él junto con algunos colegas han ido formando. 

Si quieres saber más sobre este colectivo, visita las redes de T.A.C.O. A.C.
IG: @tacoarte
LINKTREE: @tacoarte

Cerrando con broche dulce 

Para terminar este recorrido, visitamos Aurora Café. Una cafetería ubicada en uno de los locales externos del mercado de La Paz. Aquí encontrarás una dulce opción para satisfacer tus antojos. Tartas de limón y New York Cheesecakes figuran entre el menú de esta cafetería. Acompáñalo con un café, té o ¿qué tal un mezcal? 

Atrévete a probar, sumérgete en estos rincones llenos de cultura, historia y más que nada, oferta gastronómica. Date ese fin de semana en uno de los barrios más hermosos de esta ciudad, te sentirás como en vacaciones. 

Redes sociales:

Barra Alipús: @barraalipus
Bistro Lumiere: @bistro_lumiere
Aurora Café: @auroracafetlalpan

T.A.C.O. A.C.: @tacoarte

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