San-to es uno de esos lugares que denotan un aire un tanto neoyorquino. Me recuerda a esas barras de sushi que, con elegancia, se han establecido en aquella ciudad y que reciben a un número reducidos de comensales por noche. Se trata de una barra de sushi en la colonia Roma norte en la Ciudad de México que permite a los comensales disfrutar de una variedad de platillos al estilo nipón preparados ante la vista, con los ingredientes más frescos y de alta calidad. 

Si bien su oferta regular incluye proteínas animales variadas y de alta calidad, en esta ocasión optamos por un menú vegetariano, que respetando el estilo y los sabores de este concepto, nos ofreció una alternativa de sabores complejos y únicos, que poco -o nada- nos hicieron extrañar una comida con productos de origen animal. 

Frutas, vegetales y algo más

Para comenzar nos recibieron con un agua fresca del día que combinaba mango y maracuyá, sabores tropicales ideales para refrescar los días cálidos que hemos estado padeciendo.

Así de la mano del chef Aldair Soto (IG: aldairsotoc), fueron apareciendo los tiempos en la barra casi a un compas rítmico que nos permitió deleitarnos bocado tras bocado. Para comenzar llegaron los Hiroshito pepper, pimientos del padrón sofritos en salsa de la casa (soya, ajo y jengibre), furikake de shiso y shishimi (polvo de chiles). Estos pequeños chiles dulces nos abrieron el apetito con una textura suave, ligeramente crujiente y llena de sabor, perfectos para picar al centro si vas acompañado. 

Para el segundo tiempo arribó un Sashimi de zucchini, se trataba de calabacita tierna en finas láminas asada a la mantequilla con una trufatta vegana, así como un poco de daikon rallado y rábano en láminas. Aquí un ligero toque de sal de Colima resaltó la combinación que, con una profunda presencia de trufa, cautiva el paladar con elegancia. 

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Continuamos con Yasai: láminas de jitomate, aguacate, salsa ponzu, shishimi togarashi, furikake de shiso y daikon rallado. Otra opción ligera pero con sabores frescos que, en una combinación equilibrada logran convencer a cualquiera.

Algo en lo que todos estos platillos coinciden es en la presencia del umami, el famoso quinto sabor que significa “sabor delicioso”. Ya sea a través de la presencia de jitomate, trufa, soya, chile y algunos hongos, este menú juega con los ingredientes para detonar en los paladares invitados, el disfrute de una experiencia que satisface, aún cuando se tratan de ingredientes de origen vegetal.

Para una siguiente etapa llegó el Doble dragón vegano, un rollo de espárrago tempurizado y enoki al interior; aguacate, ajonjolí, coco rallado  y un poco de salsa taré en la parte externa. Esta opción agridulce resalta principalmente el sabor vegetal del espárrago pero también la dulzura del mango. Si la salsa taré no te suena conocida, quizás si la reconozcas como “salsa de anguila”. ¿Anguila? ¡Pero este es un menú vegetariano! No te preocupes, de hecho esta salsa no es más que una salsa de soya dulce con la que se suele acompañar la anguila, pero no incluye nada de este pescado, así que consúmela con confianza.

Para beber te recomendamos hojear su carta de coctelería y decidirte por alguna de sus deliciosas creaciones con ingredientes especiados y únicos. Nosotros pedimos un Lola Sweet Home, un trago de gin japonesa Roku, bitter de cardamomo, extracto de lychee natural, lavanda y tonic.

Pasamos después a los nigiris: primero el Nigiri Avocado, que se trataba de un sushi preformado de arroz con aguacate laminado, salsa taré y ajonjolí. El segundo, un Nigiri de Shiitake Especial, el cual incluía hongo shiitake cocido e hidratado en sopa miso y marinado con soya, cebolla, ajo y chile serrano. Luego vino el tiempo de los Hand Roll: el primero de espárrago flameado con aceite de ajonjolí; un segundo llamado Shrooms que combinaba hongos enoki y shimeji asados a la mantequilla con paprika y sal de Colima; y finalmente el Sarada, que combinaba en su interior un mix de lechugas con daikon, aguacate y pepino, aderezado con un poco de salsa de ajonjolí con miso.

Y como no podía faltar el momento dulce en el menú decidimos concluir con un carajillo al estilo de la casa: Carajillo San, que se prepara con ron Zacapa 23, licor de avellana, chocolate oaxaqueño y expreso; todo se shakea y se sirve bien espumoso. Además para el postre optamos por un par de mochis uno de taro y uno de matcha.

Después de delitarnos con este menú basado en productos vegetales, quedamos muy satisfechos y sorprendidos de la excelente ejecución de esta opción con todo el estilo de San-To Hand Roll Bar. Así que  ya lo sabes, ahora tienes una alternativa más si lo que buscas es vegetariano, sin embargo, recuerda que también cuentan con una amplia carta que incluye productos de origen animal. Aquí te dejamos una reseña que hicimos también sobre su menú regular.

San-To Hand Roll Bar, una experiencia japonesa

¿Dónde?

Colima 161, Roma Norte CDMX.

http://www.santojapones.com

IG: santohandrollbar

FB: @santohandrollbar

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