Dentro de uno de los recintos culturales con más historia de la Ciudad de México, se encuentra Zesta Punta, un restaurante donde el diálogo entre la cocina tradicional española y francesa se encuentra con la modernidad de la gastronomía mexicana y hacen una fusión de aromas y sabores sin igual. Con la cocina liderada por el chef Guy Santoro, el equipo de Zesta Punta se da a la tarea de crear una experiencia de maridaje con vinos rosados de la bodega Santo Tomás que no puedes dejar pasar.

Cocina con historia

El Frontón México, construido en 1929, abre sus puertas para convertirse en el primer estadio del deporte vasco Jai Alai. Con una estética representativa del siglo XX, uno de los edificios icónicos del Art Déco, salvaguarda un espacio multifuncional. Un estadio digno de presenciar encuentros de este deporte español, en donde se utiliza una cesta hecha de mimbre para tomar impulso y lanzar una pelota al frontón, la bola puede alcanzar altas velocidades en el aire. Este mismo lugar se transforma y utiliza para diversas actividades culturales y artísticas como desfiles de moda, exposiciones exclusivas y hasta conciertos. Un foro que te dejará sin aliento al admirar su estructura pues parte del encanto del edificio es que todavía conserva sus bases, paredes y hasta mármol originales.

Dentro de este palacio, con una vista increíble se encuentra Zesta Punta, un restaurante que recoge los platillos más tradicionales de la culinaria vasca infusionados con ingredientes y toques llenos de mexicanidad. Un espacio de diseño lineal con acabados de caoba, sin pantallas ni distractores, ideado para vivir una experiencia completa con el Monumento a la Revolución sentado en tu mesa como acompañante. Me atrevería a describirlo como un fine dinning casual y acogedor.

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Sabores con motivo

Ya sea para ir entre amigas y amigos un jueves por la noche o con familiares el fin de semana, hasta organizar una junta de negocios en su encantador salón privado con vista al esqueleto de las escaleras originales; Zesta Punta es una opción segura. Pero hoy no quisiera contarte sobre su carta, aunque bien lograda está, quisiera platicarte sobre un menú maridaje temporal con vinos rosados de la casa. 

Si bien, el vino rosado es a mi parecer un poco menospreciado, en Zesta Punta se encomendaron a idear un emparejamiento entre comida y bebida para disfrutar de una velada sensacional. Y bueno, aparte de ser una excelente opción por sus perfiles casi siempre ligeros y fáciles de beber, este maridaje rosado se debe también a la causa del mes de octubre rosa apoyando al cáncer de mama. Por lo que en cada compra, un 5% es destinado a la Fundación Brisas defendiendo la causa. ¿Hay mejor excusa para disfrutar de un agasajo sin culpas? Creo que no.

Rosé all day

Así denomina Zesta Punta a su festín temporal, en donde tienes dos opciones: un maridaje corto y otro largo. Te recomiendo ampliamente que tomes el camino largo, pero si tu intención es ir por un tentempié y probar la propuesta de vinos; el camino corto servirá. En esta opción fugaz, degustarás de tres tapas para acompañar tus vinos: una de angulas y pimiento, otra de salmón y alcaparras, y la tercera de jamón ibérico con aceite de oliva. Te remontará a los corredores gastronómicos sobre las calles de Barcelona y Madrid.

¡Elige la experiencia completa!

Como dije antes, sugiero con énfasis que te vayas por el menú de cinco tiempos, no te vas a arrepentir. Éste comienza con un amuse bouche de mil hojas, un pequeño bocado glorioso constituido de pisos de hojaldre, queso cabra, tomate deshidratado, pesto y terminado con brotes de chícharo. Un manjar que te abrirá el apetito y que funge a la perfección como una probadita de lo que viene detrás. Junto con un trago bastante fresco, una margarita Rosé elaborada con tequila, cointreau, garnitura de naranja deshidratada, un beso de té de frutos rojos y, por supuesto, terminada con un dash de vino rosado Santo Tomás 2019. Una margarita que cumple con lo básico, agradeciendo el punch herbal del beso de té de frutos rojos; equilibrada y refrescante.

El siguiente platillo a probar viene de lo más clásico con un twist contemporáneo, un bisque de camarón. El bisque es una sopa tradicional francesa  (que por lo regular se hace de camarón), que consiste en reducir dos veces la cocción haciendo del caldo una consistencia espesa y bien concentrada en sabor. Lo sirven con un falso caviar negro, unas bolitas que en realidad son pequeñas esferificaciones de vinagre balsámico que al contactar la lengua se deshacen en boca añadiendo acidez al bisque. En lo personal, me encantó el toque de eneldo con el que emplatan ya que le agrega un perfil anisado muy ligero pero suspicaz. 

A continuación, nos consienten con una preparación que nos hace sentir en casa: una pasta tagliatelle en salsa de hongo morilla y un toque de aceite trufado. Su pareja ideal: un Santo Tomás rosado de uva Garnacha añada 2019, un vino joven y bastante afrutado, una combinación sutil y sencilla entre el dulzor de la uva y el especiado de la pasta. 

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El próximo es mi favorito y la estrella de la noche, un emparejamiento tan complejo como exquisito. Les hablo de un salmón en costra de pasta brie y hierbas, acompañado de una endivia confitada en vinagreta de naranja y un mole rosa elaborado con semillas blancas (almendras, cacahuates, etc.), chocolate blanco y betabel, el cual le otorga un color espectacular. El ejemplo perfecto de lo que se trata la cocina en Zesta Punta, una armonía de grandes culturas culinarias: España, Francia y México, y el equipo de cocina lo logra a la perfección. El salmón es una verdadera ambrosía, la costra le da el factor crunchy y la endivia aporta un amargor suficiente para contrastar el ligero dulzor del mole rosa. ¿El amante perfecto? Un monovarietal Santo Tomás de uva Garnacha añada 2017, un vino mucho más complejo, seco en boca y evolutivo con el tiempo en copa. Un espectáculo tanto a la vista como al paladar. 

Para terminar con cherry on top, un clásico rotundo y sin pierde: una tarta tatin con helado de vainilla de papantla. 

Así que aquí te dejo una opción para vivir una experiencia extraordinaria, consentir tu paladar y de paso, aportar un granito de arena a una noble causa. Otro tip que te doy es que vayas a la hora del atardecer o en la noche, pues la vista se pone genial. ¡Y recuerda! Es un menú temporal y a precios muy accesibles, no dejes pasar la oportunidad.

¿Dónde?
Av. de la República 17, Tabacalera, Cuauhtémoc, 06030 Ciudad de México, CDMX
¿Cuándo?
¡Noviembre es el último mes!
¿Precio?
Desde $336 hasta $655 + IVA 
IG: @zestapuntamx

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